MATRIMONIO Y DIVORCIO ANTE NOTARIO

 

DR. CARLOS CORREA ROJO

 

1.3 LEYES DE REFORMA

 

Durante la administración del Presidente Benito Juárez encontrándose en Veracruz, su gobierno emite el “paquete” legislativo en julio de 1859, conocido como  las Leyes de Reforma, en esta parte del trabajo nos interesa señalar::

 

1.3.1 Ley de Nacionalización de los Bienes Eclesiásticos, de 12 de julio de 1859.

 

1.3.2 Circular del Ministerio de Justicia, la cual nos remite a la Ley del matrimonio civil, de 23 de julio de 1859.

 

1.3.3 Ley de  Matrimonio Civil, de 23 de julio de 1859;

 

1.3.4 La Ley Sobre el Estado Civil de las Personas, de 28 de julio de 1859.  

 

1.3.5 Decreto sobre impedimentos, dispensas y juicio por lo relativo al matrimonio civil.

 

1.3.6 Ley sobre el registro del estado civil en el Segundo Imperio. (Que desde luego no forma parte de las Leyes de Reforma)

 

1.3.7 Código Civil del Segundo Imperio. (Que igualmente no forma parte de las Leyes de Reforma)

 

1.3.8 Decreto que declara revalidados los matrimonios celebrados en tiempo del Imperio.

 

Iniciaremos citando al Licenciado Melchor Ocampo (nacido en Pateo, Michoacán, en 1814, y asesinado en Tepéji del Río, Querétaro el 3 de junio de 1861), quien es una figura histórica central en nuestro País con el tema del matrimonio civil.

 

El Licenciado Ocampo antes de graduarse, trabajó en la oficina del Licenciado José Ignacio Espinosa (Ministro durante la administración del Presidente Bustamante) se graduó de abogado en la Universidad de México en 1840, en ese año emprendió un viaje por Europa, a su regreso fue electo diputado por Michoacán al Congreso Constituyente de 1842, fue nombrado gobernador interino de Michoacán el 20 de agosto de 1846, tomo posesión el 5 de septiembre de ese año, su administración duro solo un mes terminando el 26 de noviembre de 1846. 

 

Volvió a ser gobernador de Michoacán el 27 de noviembre de 1847 al 27 de marzo de 1848. Durante la invasión norteamericana formo cuerpos guerrilleros para luchar contra las fuerzas invasoras.

 

Siendo senador por Michoacán en 1851 Melchor Ocampo dirigió al Congreso local por medio de uno de sus miembros una reforma sobre aranceles y obvenciones parroquiales, que se presento el 11 de marzo de 1851.

 

Melchor Ocampo, presenta una iniciativa de reformas al arancel de obvenciones parroquiales, para disminuir las cuotas de las clases pobres: (1)

 

“Honorable Legislatura: Melchor Ocampo, ante V.H., con el más profundo respeto, pide se le permita usar del derecho de petición, y reverentemente funda la que va á hacer sobre el arancel de obvenciones parroquiales: (págs 1 y 2)  . . .

 

“Rige en la diócesis de Michoacán, la menos como ley ostensiblemente reconocida el arancel que en 1731 mando observar, previo permiso de su alteza los señores Virrey, presidente y oidores de la Real Audiencia, el ilustre Don Juan José de Escalona y Calatayud de no haberse reformado en  ciento veinte años, resulta que hoy no expresa la verdad de las situaciones y que se ha vuelto inadecuado a nuestros tiempos. Sus cuotas no tienen ya por base las fortunas actuales y son además crecidas para nuestras circunstancias. (págs 4 y 5)

 

“En el arancel se conservan las clases españoles, mestizos, mulatos negros e indios (pág 5) .  . .  .  Los señores curas . . .  han declarado por sí y ante sí . . .  que todos los causantes paguen el máximo de derechos fijados en él.  Como este máximo se determina allí para los españoles, resulta en la práctica, que en virtud de nuestra emancipación de España, que todos somos españoles, ó, si se quiere, aunque igualmente absurdo (pág 6), que todos tenemos unas mismas facultades pecuniarias”. . . 

   

Concluye Ocampo y cierra esta parte de su representación:

 

“Si pues hoy ninguna de estas cosas se hace, justo será que se disminuyan las cuotas del arancel” (pág 12)

 

Continua Ocampo en la citada pág 12 “. . . Todas las leyes civiles en la parte de la civilización cristiana á que pertenecemos, han estimulado de cuantos modos ha estado al alcance de los diversos legisladores, el matrimonio. . . .  La razón es muy perceptible para los que creemos que la familia es la base de la sociedad civil, y que el Estado tiene interés en que los hijos sean mantenidos y educados convenientemente.  Pues bien, un señor cura que no quiera sujetarse al arancel y pida a los pobres más de lo que conocidamente pueden dar por su matrimonio inutiliza toda la legislación, todos los conatos del poder civil sobre este ramo·¨

 

“Es están una de las más fecundas causas de hijos ilegítimos, de mujeres prostituidas y de adulterios: esto último principalmente en los campos, en donde con suma frecuencia se ven huyendo de uno en otro punto, una persona célibe con una casada.”. . . HONORABLE LEGISLATURA.- M. OCAMPO. Pomoca. Marzo 8 de 1851”

 

Como podemos ver en esta reforma enviada al Congreso, Ocampo esta en contra del cobro monetario por parte de la iglesia para actos que de acuerdo a su pensamiento debían ser competencia del Estado. Ya que el acto del matrimonio era facultad exclusiva de la iglesia.

 

En 1853  Ocampo fue desterrado por Antonio López de Santa Anna, en su destierro en la ciudad de Nueva Orleans (Luisiana, Estados Unidos de Norteamérica) conoció al Licenciado  Benito Juárez regresando en 1855, fue diputado al Congreso Constituyente en 1856, formó parte de la Comisión de Constitución y Presidente de ese Congreso. Al asumir Juárez la presidencia en 1858 se le encomendó la secretaría de Gobernación, así como las de Hacienda y Relaciones.

 

En  1859 se da una  reacción violenta por parte de la iglesia católica a las leyes emitidas  por el gobierno del Presidente Juárez.

 

(1) Lo antes citado sobre el Licenciado  Melchor Ocampo, fue tomado de Biblioteca Reformista. Vol II.- Melchor Ocampo. Obras Completas Tomo I. Polémicas Religiosas. Prologo del Lic. Félix Romero, Notas por Angel Pola. F. Vázquez, Editor, calle de Tacuba Num 25, México 1900. Imprenta J. de Elizalde, 2ª de San Lorenzo núm. 10.

 

 

1.3.1 Ley de Nacionalización de los Bienes Eclesiásticos  y de Separación de la Iglesia y del Estado (2)

 

 

El 12 de julio de 1859 desde el puerto de Veracruz, siendo Don Benito Juárez, Presidente interino constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, el Secretario de Justicia, Negocios Eclesiásticos e Instrucción Pública, Manuel Ruiz, dio a conocer el decreto de Ley de Nacionalización de Bienes Eclesiásticos y de Separación de la Iglesia y el Estado.

 

Respecto esta Ley, consignamos los considerandos y algunos artículos de la Ley, que resultan relevantes en el tema que nos ocupa.

 

Se señala en sus considerandos que el motivo principal de la actual guerra promovida y sostenida por el clero es conseguir sustraerse de la … autoridad civil, se dice que se reconoce que el clero estaba en contra abierta de la autoridad.

 

Que el clero dilapidaba los caudales que los “fieles le habían confiado para objetos piadosos, los invertía en la destrucción general, sosteniendo y ensangrentando cada día más la lucha fratricida que promovió en desconocimiento de la legítima y negando que la República pueda constituirse como mejor crea que a ella convenga.”

 

Que toda vez que resultaban inútiles los esfuerzos la guerra que arruinaba a la República, se decretó la Ley en comento.

 

El artículo 1º destacó que entraron al dominio de la nación todos los bienes del clero secular. 

 

Se estableció que una ley especial debía determinar la forma en que dichos bienes ingresarían a la nación. (art. 2)

 

La Ley señala que debe haber una independencia entre los negocios del Estado y los negocios puramente eclesiásticos. (art. 3)

 

No se permite que los ministros del culto, reciban como ofrendas o indemnizaciones en bienes raíces.  (art. 4, 2º párrafo)

 

En caso de que alguno de los eclesiásticos se opusieren a lo dispuesto en la ley se impondrá una pena por 500 pesos por una sola vez. (art. 8º)

 

El Artículo 22 de la ley establece que será nula y de ningún valor toda enajenación que se haga de los bienes a que se refieren en la ley. Ya sea que se verifique por algún individuo del clero, o por cualquier persona que no haya recibido expresa autorización del gobierno constitucional. (1er. Párrafo) El comprador, nacional o extranjero, quedaba obligado a reintegrar la cosa comprada, o su valor, y pagar una multa. (2º párrafo)

 

Al escribano que autorizare el contrato es depuesto (expulsado de su cargo) e inhabilitado perpetuamente y los testigos instrumentales sujetos a una pena de 1 a 4 años de presidio. (3er. Párrafo)

 

El artículo 23 señala que todo aquel que directa o indirectamente se opusiesen el gobierno los podía expulsar fuera de la República o consignados a la autoridad judicial; y en este caso serán juzgados y castigados como conspiradores, sin haber lugar al recurso del indulto.

 

Como podemos apreciar ésta ley regula de manera muy concreta que están prohibidas las simulaciones y que el escribano que no cumpla con la ley es severamente sancionado.

 

(2) La presente ley, puede ser consultada en la obra “Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia”. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006. 

 

 

1.3.2 Circular del Ministerio de Justicia.  (3)

 

 

La Circular firmada por el Licenciado  Manuel Ruiz, Ministro de Justicia e Instrucción Pública, acompaña a  la ley del Matrimonio Civil, fue publicada el 23 de julio de 1859 y en la misma se comenta:

 

Señala que una vez independientes los asuntos civiles del Estado, de los negocios eclesiásticos, retirada al clero la facultad que le fue concedida para que mediante su intervención en el matrimonio, éste produjera sus efectos civiles, la circular enfatiza que “es obligación, y muy sagrada, de la sociedad que para todo debe bastarse a si misma, determinar la solemnidad y condiciones con que aquel contrato tan importante y trascendental, haya de celebrarse y hacerse constar en lo sucesivo, para que produzca los mismos efectos civiles.”

 

Benito Juárez, Presidente Interino Constitucional de la República, considera que con la Ley del Matrimonio Civil queda satisfecha una de las exigencias más apremiantes de la época, “y establecido el modo solemne de afianzar la legitimidad de la unión conyugal.” 

 

Continúa señalando que el matrimonio, en su calidad de sacramento, ha llegado a ser en los pueblos oprimidos por la reacción, uno de los fuertes resortes que el clero ha desplegado para procurar la inobediencia a las leyes de la República. 

 

Se dice que mediante pretextos punibles ha negado las bendiciones de la Iglesia a muchas personas, por el solo hecho de mostrarse fieles al juramento que prestaron a la Constitución y a las leyes. 

 

Se establece que el sentido católico que se le ha dado resulta funesto para el bien de la sociedad, y se ha profanado la virtud espiritual del matrimonio por los mismos que están destinados a procurarla.

 

Se ha minado a la sociedad en su parte más esencial, que es la organización de las familias, por los mismos que tienen el estricto deber de predicar la moral y de procurar que los creyentes vivan en la santidad y en la justicia. 

 

Han sido tales los abusos que el clero comete en su intervención en el contrato matrimonial, que hasta los más creyentes han llegado a vacilar, a desconfiar de su doctrina en este punto. 

 

Los unidos en matrimonio eclesiástico mucha veces en apariencia se sujetaban a las pretensiones del clero para poderse unir en matrimonio, pero una vez autorizado el contrato, revelaban públicamente su rechazo y ratificaban de nuevo y con mayor solemnidad sus juramentos de obediencia a la autoridad y a la ley. 

 

Por otra parte, se veía también que los prometidos esposos, respetando hasta donde podían las prescripciones de la misma Iglesia, se presentaban a sus párrocos con el número conveniente de testigos, y pública y solemnemente expresaban la voluntad que tenían de vivir en uno; y sin embargo de ser este un medio canónico para vencer la resistencia de los párrocos, y celebrar a su pesar el contrato del matrimonio, era notorio que muchos párrocos, declaraban nulos estos matrimonios, a ciencia. 

 

Por lo anterior el gobierno procuró que de un modo solemne el contrato del matrimonio, con la asistencia de testigos acreditasen la unión legítima de las personas, y éstas y sus familias gozaren del honor, derechos y consideraciones que la sociedad y la ley dispensaban a los casados. 

 

Esencialmente dice el decreto que “se ha cuidado de conservar el lazo de unión entre los esposos, para que, viviendo en la honorabilidad y en la justicia, procuren de consuno el bien de ellos mismos y de sus hijos.” 

 

Con relación al tema del divorcio, se señaló que el gobierno, protegiendo siempre la esencia de la unión conyugal, señaló como causas suficientes para la separación temporal de los esposos, todas las causales “que justamente hagan amarga, desesperada, é insoportable la vida común de los casados, ora sea porque se deshonren ó infamen, ora porque se dañen en su salud física ó en su sentimiento moral”.

 

Se prohibió expresamente, la celebración de otro matrimonio mientras viviese alguno de los divorciados. 

 

La prohibición se estableció como garantía del lazo conyugal, a favor de la familia para que ésta conservará el amparo que le dio la naturaleza, y que le consagró la sociedad. 

 

El Decreto se refiere a la mujer como la “preciosa mitad del ser humano”, reconoce que según la legislación vigente no se ha logrado la igualdad, pero el gobierno se ha impuesto el deber de elevarla de “ese abatimiento, rompiendo las trabas indebidas que la tiranía ha puesto al ejercicio de sus legítimos derechos, para que tan honrada por la ley como enriquecida por la naturaleza, pueda llenar dignamente los sagrados deberes de la maternidad.”

 

Se reconoce que la ley ha negado a la mujer casada, derechos que si le ha concedido al hombre, no obstante que forman una pareja. En el matrimonio, la ley cuidó de dar a la esposa los mismos derechos y acciones que le otorgó al esposo.

 

Con lo anterior se consideró en el decreto que el gobierno, respetuoso de las creencias religiosas, señaló que una vez celebrado el matrimonio civil, puedan después los esposos, si quieren, recibir las bendiciones de los ministros de su culto, sin que por recibirlas ó dejarlas de recibir, el enlace realizado ceda ó aumente su firmeza y validez.

 

(3) La circular en comento fue tomada de la obra “Legislación Mexicana o Colección Completa de las disposiciones legislativas, expedidas desde la independencia de la República. Manuel Dublan y José María Lozano. Edición Oficial. Imprenta del Comercio de Dublan y Chávez a cargo  de M. Lara. Calle Cordobanes, número 8. 1877. México”.

 

 

1.3.3 Ley de Matrimonio Civil   (4)

 

 

Esta Ley se publico por el Ministro de Justicia e Instrucción Pública el Lic. Manuel Ruiz, en Veracruz el 23 de julio de 1859, emitida en el Palacio de Gobierno General, por el Presidente interino constitucional de la República Don Benito Juárez.

 

Se consideró que por la independencia declarada de los negocios civiles del Estado respecto de los eclesiásticos, cesó la delegación que el entonces soberano hizo al clero para que el matrimonio como contrato surtiera todos sus efectos civiles.

 

Dice que el Estado soberano debe cuidar que el matrimonio, se celebre con todas las solemnidades que juzgue conveniente para su validez y que el cumplimiento de las citadas solemnidades conste de un modo directo y auténtico.

 

El artículo primero de la ley señala:

 

“El matrimonio es un contrato civil que se contrae lícitamente y válidamente ante la autoridad civil.

 

Para su validez bastará que los contrayentes, previas las formalidades que establece esta ley, se presenten ante aquélla y expresen libremente la voluntad que tienen de unirse en matrimonio.”

 

El segundo párrafo, se refiere a la voluntad expresada ante la autoridad civil.

 

Una vez contraído el matrimonio los contrayentes gozarán de todos los derechos y prerrogativas que las leyes civiles concedían a los casados. (art. 2º)

 

No se permiten la bigamia y la poligamia, por lo que el matrimonio civil sólo puede celebrarse entre dos personas, haciéndose la precisión que será solo un hombre con una sola mujer. (art. 3º)

 

Se señala que el matrimonio civil es indisoluble.   Que sólo la muerte de alguno de los cónyuges es el medio natural de disolverlo. (art. 4º)

 

La ley permitió la separación temporal y en ningún caso dejó hábiles a las personas para contraer nuevo matrimonio mientras viva alguno de los divorciados, siendo algunas de las causas para el propio divorcio: la acusación de adulterio y el adulterio mismo, la inducción al crimen, la crueldad habida por el marido contra la mujer o viceversa, la enfermedad grave y contagiosa de alguno de los esposos, la demencia de alguno de ellos.

 

El matrimonio no podía celebrarse por el hombre menor de 14 años ni la mujer menor de 12. (art. 5)

 

Se requiere autorización de los padres, tutores o curadores, para celebrar matrimonio, siempre que el hombre sea menor de 21 años, y la mujer de 20. (art. 6º)

 

En caso de alguna controversia entre las personas que deben otorgar la autorización respectiva, se puede recurrir a la autoridad política.

 

La ley destacó los impedimentos para celebrar el contrato civil del matrimonio. 

 

El artículo 9º señala que las personas que pretendan contraer matrimonio, se presentarán a manifestar su voluntad, al encargado del registro civil del lugar de su residencia, quien levantará una acta en que conste los datos de los contrayentes, reiterándose que debe hacer constar que los interesados tienen deseo de contraer matrimonio.

 

El día designado para la celebración el matrimonio asistirán los interesados al encargado del registro civil, y éste, asociado del alcalde del lugar y dos testigos (que en caso de declarar con falsedad serán castigados con la pena de dos años de presidio), más por parte de los contrayentes, preguntará a cada uno de ellos, expresándolo por su nombre, si es su voluntad unirse en matrimonio con el otro. (art. 15)

 

Contestando ambos por la afirmativa, y su clara expresión del consentimiento queda perfeccionado y concluido el matrimonio.

 

El encargado del registro civil, les manifestará:

 

“Que éste es el único medio moral de fundar la familia, de conservar la especie de y de suplir las imperfecciones del individuo, que no puede bastarse a sí mismo para llegar a la perfección del género humano.

 

“Que este no existe en la persona sola sino en la dualidad conyugal. 

 

“Que los casados deben ser y serán sagrados el uno para el otro, aun más de lo que es cada uno para sí.

 

“Que el hombre, cuyas dotes sexuales son principalmente el valor y la fuerza, debe dar y dará a la mujer protección, alimento y dirección, tratándola siempre como a la parte más delicada, sensible y fina de sí mismo, y con la magnanimidad y benevolencia generosa, que el fuerte debe al débil, esencialmente cuando este débil se entrega a él y cuando por la sociedad se le ha confiado. 

 

“Que la mujer, cuyas principales dotes sexuales son la abnegación, la belleza, la compasión, la perspicacia y la ternura, debe dar y dará al marido, obediencia, agrado, asistencia, consuelo y consejo, tratándolo siempre con la veneración que se debe a la persona que nos apoya y defiende, y con la delicadeza de quien no quiere exasperar la parte brusca, irritable y dura de sí mismo, el uno y el otro se deben y tendrán respeto, deferencia, fidelidad, confianza y ternura, y ambos procurarán que lo que el uno se esperaba del otro al unirse con el, no vaya a desmentirse con la unión. 

 

“Que ambos deben prudenciar y atenuar sus faltas.

 

“Que nunca se dirán injurias, porque las injurias entre los casados deshonran al que las vierte y prueban su falta de tino o de cordura en la elección: ni mucho menos se maltratarán de obra, porque es villano y cobarde abusar de la fuerza. Que ambos deben prepararse con el estudio y con la amistosa y mutua corrección de sus defectos, a la suprema magistratura de padres de familia, para que cuando lleguen a serlo, sus hijos encuentren en ellos buen ejemplo y una conducta digna de servirles de modelo.
Que la doctrina que inspire a estos tiernos y amados lazos de su afecto, hará su suerte próspera o adversa; y la felicidad o desventura de los hijos será la recompensa o el castigo, la ventura o desdicha de los padres.

 

“Que la sociedad bendice, considera y alaba a los buenos padres por el gran bien que le hacen dándole buenos y cumplidos ciudadanos y, la misma, censura y desprecia debidamente a los que por abandono, por mal entendido cariño, o por su mal ejemplo corrompen el depósito sagrado que la naturaleza les confió, concediéndoles tales hijos. 

 

“Y, por último, cuando la sociedad ve que tales personas no merecían ser elevadas a la dignidad de padres, sino que sólo debían haber vivido sujetas a tutela, como incapaces de conducirse dignamente, se duele de haber consagrado con su autoridad la unión de un hombre y una mujer que no han sabido ser libres, y dirigirse por sí mismos hacia el bien. “

 

En caso de que alguno de los contrayentes negare su consentimiento en el acto de ser interrogado, todo se suspenderá, haciéndose constar así. (art. 16)

 

El acta correspondiente que firmarán los esposos y sus testigos, autorizada por el encargado del registro civil y el alcalde asociado, asentándose en el libro correspondiente. (art. 17)

 

Una vez autorizado el acta respectiva, esta tiene fuerza legal para probar plenamente en juicio y fuera de él, el matrimonio legítimamente celebrado. (art. 18)

 

(4) La ley puede ser consultada en la obra “Legislación Mexicana o Colección Completa de las disposiciones legislativas, expedidas desde la independencia de la República. Manuel Dublan y José María Lozano. Edición Oficial. Imprenta del Comercio de Dublan y Chávez a cargo  de M. Lara. Calle Cordobanes, número 8. 1877. México.

 

 

1.3.4 Ley Sobre el Estado Civil de las Personas.   (5)

 

 

Respecto de la Ley Sobre el Estado Civil de las Personas, emitida desde Veracruz el 28 de julio de 1859, por Don Benito Juárez, en su carácter de Presidente Interino Constitucional, siendo Ministro de Gobernación Melchor Ocampo, comentaremos fundamentalmente el tema de las actas de matrimonio.

 

Se reitera lo relativo a la independencia entre el Estado y la Iglesia, ya que se señala que no se puede encomendar a ésta el registro que había tenido respecto del nacimiento, matrimonio y fallecimiento de las personas.

 

El registro del acto es el punto medular que busca esta ley.

 

El artículo primero señala que en toda la República existirán funcionarios que se llamarán Jueces del estado civil, y que tendrán a su cargo hacer constar el estado civil de todos los mexicanos y extranjeros residentes en el territorio nacional, por cuanto concierne a su nacimiento, adopción, arrogación, (adopción de una persona huérfana o emancipada) reconocimiento, matrimonio y fallecimiento. 

 

Los jueces del estado civil deben ser mayores de 30 años, casados ó viudos y de notoria probidad. (art. 2)

 

Los jueces del estado civil deben llevar por duplicado 3 libros que se denominan: Registro Civil, y se dividieron en: 1º Actas de nacimiento, adopción, reconocimiento y arrogación. 2º Actas de matrimonio; y 3º Actas de fallecimiento. En uno de estos libros se asentaban las actas originales de cada ramo, y en el otro las copias del mismo. (art. 4º)

 

Todos los libros eran autorizados en su primera y última foja por la primera autoridad política del lugar, Departamento ó Distrito, y autorizadas por la misma con su rúbrica en todas sus demás fojas. (art. 5º)

 

El artículo 7º, señala que en las actas del Registro Civil se hace constar el año, día y hora en que se presenten los interesados, los documentos en que consten los hechos que se han de hacer registrar en ellas, y los nombres, edad, profesión y domicilio, en tanto como sea posible, de todos los que en ellos sean nombrados. 

 

Los testigos que intervienen en los actos del estado civil deberán ser mayores de 18 años, prefiriéndose los interesados en el acto, sean ó no parientes. (art. 10)

 

Sentada en el libro el acta de lo que se trate, es leída por el juez del estado civil a los interesados y testigos, firmándose por todos, y anotándose que la lectura se hizo y que con ella quedaron conformes los interesados. Si entre ellos algunos no firman, se sentará nota del motivo por que no lo hacen. (art. 11)

 

El siguiente artículo, es decir, el 12, dice que las actas serán escritas la una después de la otra sin dejar entre ellas ningún renglón entero en blanco, y tanto el número ordinal de ella, como el de las fechas, estarán escritos con todas sus letras, sin que sea lícito poner por abreviatura ninguna de las palabras de las actas, y salvando al fin de ellas con toda claridad las entrerrenglonaduras, lo testado y tachado, si por accidente lo ha habido. Las tachas se harán con simples líneas que impidan borrones y defectos para el servicio de la foja, y no se hará ninguna raspadura. Solo en las actas de presentación de matrimonios se dejarán cuatro renglones en blanco para señalar los impedimentos, si los hubiere.

 

Como podemos apreciar la mecánica de la escritura de las actas es idéntica que en la redacción de los instrumentos del notario.

 

Respecto a las raspaduras en las actas del registro civil, se señala que cualquier alteración deberá hacerse en una hoja suelta, de tal forma que no se haga sobre los registros y sólo lo puede efectuar el juez del estado civil. (art. 13)

 

Los testimonios que se expidan de cualquiera de las actas del Registro Civil, en términos de la ley (art. 15) hacen prueba plena y producen todos los efectos civiles. 

 

Es a partir del artículo 25 que se regula lo relativo a las actas de matrimonio.

 

Se señala que las personas que pretendan contraer matrimonio, se presentarán ante el juez del estado civil, quien debe tomar nota de la solicitud, levantando el acta respectiva, asentando los datos personales de los contrayentes, y de los testigos (2 por cada parte), si es el caso, la licencia de los padres o de los tutores en caso de minoría de edad o la dispensa respectiva.

 

El juez del estado civil levanta el acta correspondiente de la celebración del matrimonio, llevando a cabo la lectura del artículo 15 de la ley de Matrimonio Civil de 23 de Julio de 1859. (arts. 33 y 34)

 

El citado artículo de la ley de 23 de julio, señala como se apunto en el anterior inciso, que una vez que los contrayentes expresan ante el juez y testigos que es su voluntad unirse en matrimonio con el otro, y contestando ambos por la afirmativa, se da por formalizada ya la franca expresión del consentimiento y les manifestará entre otros conceptos que éste es el único medio moral de fundar la familia, de conservar la especie. 

 

En el acta se hará constar, entre otros, los datos personales de los contrayentes, si estos son mayores o menores de edad, en caso de minoría el consentimiento de los padres, la declaración de los esposos de tomarse y entregarse mutuamente por marido y mujer, los datos personales de los testigos, su voluntad afirmada de unirse en matrimonio y finalmente por disposición de la ley el juez del estado civil los declara unidos en matrimonio en nombre de la sociedad y de la citada ley de 23 de Julio de 1859.

 

Finalmente la ley establece que los certificados que se extiendan se harán en papel especial. Se dice que el papel reemplaza al del sello, tema que abordamos en nuestra obra “El Notariado en México. De la escribanía a la notaria” (Editorial Porrúa. México).

 

Como podemos apreciar existen muchos elementos que regulan los instrumentos notariales: ante funcionario, otorgamiento de voluntades, mayoría de edad, documentos que hacen prueba plena, asentados con ciertas reglas y solemnidades, en papel autorizado por el Estado mismo, entre otros.

 

(5) La ley puede ser consultada en la obra denominada “Legislación Mexicana o Colección Completa de las disposiciones legislativas, expedidas desde la independencia de la República. Manuel Dublan y José María Lozano.  Edición Oficial. Imprenta del Comercio de Dublan y Chávez a cargo  de M. Lara. Calle Cordobanes, número 8. 1877. México.

 

 

1.3.5   Decreto sobre impedimentos, dispensas y. juicio por lo relativo al matrimonio civil.  (6)

 

 

El 2 de mayo de 1861, la administración del Presidente Juárez emite el decreto que complementa a la ley del matrimonio civil del 23 de julio de 1859, ya que consideró  que la ley antes mencionada no aclaraba  cuáles impedimentos para contraer  matrimonio eran  dispensables, razón por la que este decreto lo aclara.

 

El decreto consta de 5 artículos y en su exposición señala que las naciones prohíben el matrimonio cuando hay entre los que pretenden contraerlo, relación de afinidad en línea recta: 

 

Que la ley de 23 de Julio de 1859 no explica en cuáles impedimentos para contraer matrimonio civil, cabe dispensa, ni la autoridad que deba otorgarla.

 

Que toda vez que el matrimonio es un asunto de mucha importancia para la sociedad y para los individuos, es conveniente que la certificación de los impedimentos se haga en juicio formal, sujeto á todas las instancias.

 

Señalo el decreto que es impedimento para celebrar el contrato de matrimonio civil, la relación de afinidad en línea recta, sin limitación alguna. 

 

Se considera como dispensa entre los consanguíneos en tercer grado de la línea colateral desigual. 

 

La dispensa sólo puede ser otorgada por los gobernadores de los Estados y los jefes políticos de los territorios, en sus respectivas demarcaciones, y el presidente de la República en el Distrito federal. 

 

Se derogó el artículo 13 de la ley de 23 de Julio de 1859. 

 

Consignamos los artículos 12 y 13 de la referida ley para entender mejor el artículo 4 de este decreto: “Artículo 12.- Luego que el juez de 1ª. Instancia del partido reciba el expediente, ampliará la denuncia y recibirá en la forma legal cuantas pruebas estime convenientes para esclarecer la verdad, inclusas las pruebas que la parte ofendida presente.- La práctica de estas diligencias no deberá demorar más de tres días, a no ser que alguna prueba importante tenga que rendirse fuera del lugar, en cuyo caso el juez prudentemente concederá para rendirla el menor tiempo posible.-  Artículo 13.- En caso de resultar por plena justificación, legítimo el impedimento alegado, declarará que las personas no pueden contraer matrimonio y así lo notificará a las partes.- De esta declaración sólo habrá lugar al recurso de responsabilidad.- Luego que se haga a las partes la notificación expresada, la comunicará también al encargado del registro civil de quien recibió el expediente, para que la haga constar al calce de la acta de presentación.”

 

Como vemos el Presidente Juárez considero al matrimonio como un acto de gran interés para la sociedad,  hecho que va a refrendar más adelante como veremos en diciembre de 1867.

 

(6). El decreto en comento se encuentra en la obra “Legislación Mexicana o Colección Completa de las disposiciones legislativas, expedidas desde la independencia de la República. Manuel Dublan y José María Lozano.  Edición Oficial. Imprenta del Comercio de Dublan y Chávez a cargo  de M. Lara. Calle Cordobanes, número 8. 1877. México.

 

 

1.3.6 LEY SOBRE EL REGISTRO DEL ESTADO CIVIL EN EL  SEGUNDO IMPERIO 

 

 

Desde luego esta ley, no forma parte de las Leyes de Reforma, pero consideramos que su incorporación resulta útil para el presente trabajo, ya que durante su vigencia, se llevaron a cabo matrimonios.

 

Restaurada la República, vencido el denominado Segundo Imperio el Presidente Juárez, por conducto de  Sebastián Lerdo de Tejada, en su carácter de Ministro de Relaciones Exteriores, encargado del Ministerio de Gobernación, emite el decreto (5 de diciembre de 1867) que valida  los matrimonios que se llevaron a cabo bajo las leyes de la invasión o segundo imperio, el cual será comentado más adelante en el inciso 1.3.8

 

Durante el denominado Segundo Imperio, Maximiliano emitió, entre otros ordenamientos, la Ley Sobre el Registro del Estado Civil, el 1º de noviembre de 1865.

 

Fue publicada en el Boletín de las leyes del imperio Mexicano, primera parte, tomo II, expedida por el emperador Maximiliano desde el 1 de julio hasta el 31 de diciembre de 1865. 

 

De esta ley  sólo nos referiremos al tema que nos ocupa, es decir, el matrimonio (artículos  20 al 24), y el divorcio (artículos 37 al 44).

 

Iniciamos con los artículos que se refieren al matrimonio: 

 

Se consigna que los hombres pueden celebrar el matrimonio sin necesidad de consentimiento de sus padres a los 24 años y las mujeres a los 22 años.

 

El matrimonio sólo puede celebrarse por el hombre a los 18 años y las mujeres a los 15 años. (con el respectivo consentimiento de los padres)

 

Los contrayentes deben manifestar su voluntad ante el Alcalde respectivo.

 

El oficial del Estado Civil debe levantar un acta de presentación de los pretendientes y la publicará en un cartel que se fijará por dos semanas consecutivas en la puerta principal de la casa Ayuntamiento del municipio o municipios en que resida cada uno de los contrayentes.

 

Después de tres días contados desde el último de la segunda semana de las publicaciones, se puede llevar a cabo el matrimonio. 

 

Se establecieron como impedimentos el error, el parentesco, el atentar contra la vida de alguno de los casados, para casarse con el que quede libre, el parentesco civil (adopción), el miedo y la violencia o la fuerza, que atenten en contra de la libertad del consentimiento, los esponsales no disueltos por mutuo consentimiento, la locura constante e incurable, la impotencia perpetua para la generación y la celebración de un matrimonio con persona distinta de aquella con quien pretende contraer.

 

Cuando no exista impedimento o este resuelto este hará la declaración correspondiente, la notificará a las partes y la comunicará al encargado del Registro Civil, para que continúe sus procedimientos.

 

El día elegido por los contrayentes concurrirán a la casa del Ayuntamiento acompañados de cuatro testigos. Después de dar lectura a los documentos relativos a la presentación de los esposos, el Oficial del Estado Civil preguntará a las partes contrayentes y a las personas presentes si existe algún contrato celebrado ante notario. 

 

La respuesta se consignará en el acta y si fuere afirmativa se expresará la fecha del contrato y el nombre y residencia del notario que lo extendió. En seguida el Oficial del estado Civil preguntará a los contrayentes, uno después de otro, si se toma por esposo y esposa y dada contestación afirmativa, los declarará unidos en nombre de la ley.

 

El juez hará la declaración de estar unidos los cónyuges en nombre de la ley, después de la afirmación verbal de tomarse por esposos, lo cual constituye el acto del matrimonio. 

 

El acta de matrimonio debe contener, los datos personales de los cónyuges (también el de los padres y de los 4 testigos), su mayoría o minoría de edad, la declaración de la unión de los contrayentes.

 

También se debe hacer constar de manera expresa la declaración hecha por interpelación de si existe contrato anterior ante notario. 

 

Se prohibió expresamente a los eclesiásticos, que celebren ningún matrimonio religioso sin que antes se les haya presentado un certificado del Oficial del registro en que conste que se ha verificado el contrato civil.

 

Hacemos especial énfasis a la existencia de contrato anterior ante notario, debemos anotar que hasta este punto de la investigación no hemos encontrado antecedente alguno de la celebración de matrimonio ante notario, lo que si encontramos es lo relativo a la promesa de matrimonio y a su “apartamiento de promesa de matrimonio” ante el juez eclesiástico y ante notario, consignado en la obra “Compendio de escrituras, poderes y testamentos con otras curiosidades para gobierno de Escribanos, Alcaldes mayores y Notarios con el estilo forense y práctica que se acostumbra”, que es perteneciente a Don Vicente Sánchez Rosales Rodríguez García, editada por la Universidad de Guanajuato, primera edición, 1998, cuyos autores son los profesores José Luis Lara Valdés y José Eduardo Vidaurri Arechiga, siendo éste último el que realizo la transcripción paleográfica, encontramos actas del citado escribano Don Vicente Sánchez Rosales Rodríguez García, que se refieren al tema que nos ocupa.

 

En la obra se destaca que al parecer el manuscrito fue concluido en 1810, el cual recopila los asuntos mas solicitados al oficio de la notaria y la escribanía públicas de aquellos tiempos.

 

Se continúa señalando en la presentación de la obra que la vigencia del manuscrito rebasa, con mucho, el rompimiento de los vínculos de dependencia con España, ya que como lo hemos comentado en el presente trabajo, la estructura jurídica permaneció vigente después de 1821. 

 

En las páginas 150  y 151 de la obra citada aparecen bajo el rubro:

 

Promesa de matrimonio ante juez

 

“En tal parte día mes y año, ante el señor Bachiller Don M. vicario incápite y juez eclesiástico de este partido y sus anexos, y por ante mí el Notario y testigos, parecieron presentes Don Pablo, español, natural y vecino de tal parte, hijo legítimo de Don Diego, y de Doña María, vecinos de tal parte, y Doña G. española, natural y vecina de tal parte, hija de N. y de M. y dijeron que siendo Dios Nuestro Señor servido, tienen tratado matrimonio, y ahora a mayor abundamiento y para más seguridad y firmeza el dicho Don Pablo dijo en presencia de su merced que daba, y dio su fe y palabra a la dicha Doña Gertrudis de casarse con ella, y no con otra, ni otra será su mujer, y dicha Doña Gertrudis que está presente, aceptó la dicha palabra, y dio la propia al dicho Don Pablo de casarse con él, y no con otro ni otro será su marido, y en señal de que así lo cumplirán trocaron sortijas, como verdaderos esponsales, y pidieron a su merced que por su sentencia, que en tal caso lugar haya les condene, compela y apremie, a que se guarden y cumplan la dicha palabra de casamiento que se han dado; y juraron por Dios Nuestro Señor y la señal de la Santa Cruz, de cumplir y guardar dicha promesa fe y palabra, y no venir ni ir contra ella en manera alguna, ni en tiempo alguno so pena de perjuros e infames, y de caer en caso de menos valer; y así lo otorgaron y firmaron con su merced, e yo el Notario doy fe del conocimiento de los otorgantes siendo testigos N., M., y D., presentes, doy fe. Bachiller Diego. Pablo Gertrudis. Ante mí Rodolfo, notario.

 

Auto

 

Y yo dicho señor juez eclesiástico visto admitió la dicha promesa en cuanto ha lugar de derecho, y condenó a los dichos Don P y Doña G. a que guarden y cumplan la palabra de matrimonio que en presencia de su merced se han dado, y en su cumplimiento después de 6 días de ley, o dispensadas las amonestaciones que el santo concilio de Trento manda, y no resultando impedimento legítimo se desposen, casen y velen, según orden de nuestra santa madre iglesia, y lo cumplan pena de excomunión mayor, y entre tanto se  junten con apercibimiento que serán castigados, y así lo proveyó, mando y firmó; Bachiller Diego, ante mi J. Notario incontinenti, yo el notario notifique la dicha sentencia a los dichos Don Pablo, y Doña Gertrudis en sus personas que conozco quienes dijeron lo oyen, y que la consentían, y consintieron, y firmaron de que doy fe.

 

Apartamiento de promesa de matrimonio ante el juez.

 

En tal parte día mes y año, ante el señor Bachiller Don F. Vicario incápite, y juez eclesiástico de este partido, y por ante mí el Notario y testigos, parecieron de la una parte Don Eusebio Nalu, natural de tal parte, hijo legítimo de Rascón, y Doña Urraca vecinos de tal parte; y Doña Graciosa natural de tal parte hija legítima de Don Guindo y de Doña Espatrula de la misma vecindad, y dijeron que por cuanto ante su merced y el presente Notario a los tantos de tal mes y año se dieron y otorgaron palabra de casamiento el uno al otro, y el otro al otro, y su merced por su sentencia, les condenó a cumplírsela, y la consintieron, y ahora por justas causas que les mueven ambos de conformidad, se apartan, y desisten de la dicha palabra y promesa de matrimonio que en presencia de su merced se dieron y otorgaron por instrumento público el cual lo dan por nulo, roto, cancelado, y de ningún valor ni efecto para que no valga ni haga fe, judicial o extrajudicialmente y de otras cualesquiera palabras que se hayan dado, y se la remiten, y perdona, y dan por libres de ella, al uno al otro, y el otro al otro, como si no se la hubieran dado, y piden, y suplican al señor juez los haya por desistidos y apartados, y los declare por libres para que puedan disponer de sus personas, y elijan el estado que les pareciere, y por bien tuvieron y juraron por Dios Nuestro Señor, y la señal de la santa cruz en forma de derecho que este desistimiento y apartamiento lo hacen y otorgan de su libre y espontánea voluntad, y que lo cumplirán, y no irán contra su tenor, y forma en manera alguna, ni en tiempo alguno, y así lo otorgaron, y firmaron siendo testigos, A, B., C. presentes Bachiller Luis. Eusebio. Graciosa. Ante mí Ricardo notario.

 

Auto

 

Y visto por su merced el dicho desistimiento y apartamiento antecedente lo admitía y admitió en cuanto ha lugar por derecho, y los tuvo por desistidos y apartados de la promesa y palabra de matrimonio que se dieron los referidos Eusebio y Graciosa, y de otras cualesquiera que se hayan dado, y los declaraba su merced los declaró por libres de ella para que voluntariamente puedan disponer de sus personas eligiendo el estado que les pareciere, o el que Dios Nuestro Señor fuere servido de darles, y se les haga notorio este auto por el presente notario, así lo proveyó, y firmó. Bachiller. Ante mí N. este auto se notifica, y lo han de firmar los notificados.”

 

Continuando con la Ley en comento, se señala que el Estado consideró como uniones concubinarias  los matrimonios que no se celebren con arreglo a las prevenciones de la ley.

 

En relación al divorcio la ley señala que: El divorcio es temporal y en ningún caso deja hábiles a las personas para contraer nuevo matrimonio mientras viva alguno de los divorciados.

 

Se señalaron las causas para el divorcio, entre otras, el adulterio o su acusación, la crueldad, enfermedad grave o demencia.

Todos los juicios sobre la validez o nulidad del matrimonio, sobre alimentos, comunidad de intereses, gananciales, restitución de dote, divorcio y otras acciones se hagan, deberán ventilarse ante el juez de primera instancia competente.

 

 

1.3.7  Código Civil del Segundo Imperio. 

 

 

De igual forma, que el rubro anterior, consideramos útil incorporar éste documento, el cual desde luego no forma parte de las Leyes de Reforma.

 

1 de Noviembre de 1865.

 

Del cual sólo se publico un libro, en este primer libro encontramos el Título III: De las Actas del estado Civil. En su Capítulo I; Disposiciones Generales a las Actas del estado Civil que abarca del artículo 31 al 51 los cuales transcribimos más adelante, previo a comentar que el sistema que regula el Código tiene una gran similitud en la elaboración sobre los instrumentos públicos a que se refiere la Ley del Notariado de 1865, emitida por Maximiliano.

 

Código Civil del Imperio Mexicano

 

De las Actas del estado Civil: Capítulo I,

Disposiciones Generales de las Actas del estado Civil:

 

Artículo 31.- Las constancias sobre actos del estado civil, serán validas y harán fe en todo el Imperio, solo en el caso de que estén otorgadas  conforme a las prescripciones de este Código. Ningún otro documento es admisible para comprobar el estado civil de las personas, si no es en los casos previstos en el artículo 48.

 

Artículo 32.- Los oficiales del estado civil llevarán por duplicado tres libros, que se denominarán “Registro Civil” y contendrán el 1º Actas de nacimiento, legitimación o reconocimiento, el 2º Actas de matrimonio y el 3º Actas de fallecimiento. En uno de estos libros se asentarán las actas originales de cada ramo y en el duplicado se irán haciendo inmediatamente copias exactas de ellas, cada una de las cuales será autorizada por el oficial del estado civil.

 

Artículo 33.- Todos los libros del registro civil serán visados, en su primera y última foja, por el Prefecto o Subprefecto respectivo y autorizadas por los mismos con su rúbrica en todas sus demás fojas. Se renovará cada año y el ejemplar original de cada uno de ellos quedará en el archivo del registro civil, así como los documentos sueltos que les corresponda; remitiéndose el primer mes del año siguiente, a las Prefecturas de los respectivos Departamentos, los libros de las copias.

 

Artículo 34.- El oficial del estado civil que no cumpliere con la prevención de remitir oportunamente a la Prefectura del Departamento las copias de que habla el artículo anterior, será destituido de su cargo.

 

Artículo 35.- En las actas del registro civil se hará constar el año, día y hora en que se presenten los interesados se tomará razón especificada de los documentos que se mencione en ellas y los nombres, edad, profesión y domicilio de todos los que en ellas sean nombradas, en cuanto sea posible.

 

Artículo 36.- No podrá insertarse en las actas, ni por vía de nota o advertencia, sino lo que deba ser declarado para el acto preciso a que ellas se refieren y lo que esté expresamente prevenido en este Código.

 

Artículo 37.- Para los casos en que los interesados no puedan concurrir personalmente, podrán hacerse representar por un encargado cuyo nombramiento conste por escrito. Este nombramiento se archivará, después de haberlo citado específicamente en el acto.

 

Artículo 38.- Los testigos que intervengan en las actas del estado civil, serán varones, mayores de edad, prefiriéndose los que quieran los interesados, aunque sean sus parientes.

 

Artículo 39.- Sentada en el libro el acta, será leída por el oficial del estado civil a los interesados y testigos; la firmará y si algunos no firman, se asentará por qué no lo hacen. Se expresará que el acta fue leída y quedaron conformes los interesados.

 

Artículo 40.- Al asentarse las actas en los libros del registro civil, se observarán las prevenciones siguientes:

 

1ª.- Las actas se numerarán y escribirán una después de otra, sin dejar entre ellas ningún renglón entero en blanco.

 

2ª.- Tanto su número ordinal como el de las fechas o cualquiera otro, estarán escritos en cifras aritméticas y además con todas sus letras en palabras.

 

3ª.- Ninguna palabra se pondrá en abreviatura.

 

4ª.- No se hará raspadura alguna; lo que fuere necesario testar o tachar, se hará pasando una línea sobre las palabras, de manera que estas queden siempre legibles.

 

5ª.- Al fin de cada acta se salvará con toda claridad lo entrerrenglonado y testado o tachado.

 

Artículo 41.- Las raspaduras, aplicaciones de ácidos, así como toda alteración, toda falsificación en las actas del registro civil; toda inscripción de estas actas, hecha sobre una hoja que quede suelta, o de otro nodo de estas actas, hecha sobre una hoja que quede suelta, o de otro modo que no sea sobre los libros destinados al registro, constituyen un delito de falsedad, que será castigado con las penas decretadas por las leyes para los falsarios. La pena se impondrá al encargado del registro civil, siempre que no pruebe que otro fue el autor del hecho de que se trate.

 

El oficial del registro civil o el que resultare culpable, será además responsable para con las partes interesadas, por los daños y perjuicios de que tales faltas se les sigan.

 

Las faltas mencionadas en este artículo, se  cometieren en las copias autorizadas que se expidan de las actas del registro civil, serán igualmente castigadas con las penas decretadas por los falsarios. 

 

Artículo 42.-  Los apuntes dados por los interesados y los documentos que presenten, se anotarán poniéndoles el número de acta; se reunirán y depositarán cada año, con el ejemplar que ha de quedarse en el archivo del registro civil, asentándose un índice de ellos en las últimas fojas del duplicado.

 

Artículo 43.- Toda persona aun cuando no sea interesada, puede hacerse dar testimonio de las actas del registro civil: estos testimonios harán plena fe y producirán todos los efectos  civiles.

 

Artículo 44.- Las actas del estado civil relativas al mismo oficial del registro, a su esposa, o a los ascendientes o descendientes de cualquiera de ellos, no pueden autorizarse por el mismo oficial; pero se asentarán en el mismo libro y serán autorizados por la primera autoridad política del lugar.

 

Artículo 45.- Los vicios o defectos que haya en el acta, sujetan al oficial a las penas establecidas; pero no producen nulidad del acto, a menos que se pruebe falsedad de éste.

 

Artículo 46.- Los registros del estado civil solo hacen fe respecto del acto que debe ser consignado en ellos; cualquiera otra cosa que se agregue se tendrá por no puesta y el oficial del registro incurre en multa de diez pesos.

 

Artículo 47. Las actas del estado civil que hayan tenido lugar en país extranjero se sujetarán a las formas de su otorgamiento al artículo octavo.

 

Artículo 48.- Cuando no hayan existido registros o se hayan perdido o estuvieran rotas o borradas o faltas  las fojas  en que se pueda suponer que estaba el acta, se podrá recibir prueba del acto por instrumento o testigos; pero si uno solo de los registros se ha inutilizado y subsiste el duplicado, de este debe tomarse la prueba, sin admitirla de otra clase.

 

Artículo 49.- Todo acto de estado civil, relativo a otro ya registrado, podrá ser anotado a petición de los interesados, al margen del acta relativa; la misma anotación deberá hacerse siempre que lo mande la autoridad que pueda determinar acerca de los actos del estado civil. Después de hecha la anotación, se insertará en todo testimonio que se expida del acta.

 

Artículo 50.- Los alcaldes ejercerán las atribuciones de oficiales del registro civil y estarán en obligación de llevar el de su respectiva municipalidad, cumpliendo con las prevenciones de este título.

 

Los libros del registro civil se asentarán bajo la inspección y vigilancia del Ministerio Público y de las autoridades superiores a los Alcaldes en el orden gubernativo.

 

Artículo 51.- Cuando el ejército nacional se halle fuera del territorio del Imperio, las actas del estado civil, relativas a los militares y demás personas dependientes del ejército, se sujetarán a las prevenciones de este Código, con las modificaciones siguientes:

 

1ª.- Las funciones de oficiales del estado civil, serán desempeñadas por el Comisario o Subcomisario que designe el Comandante en jefe del ejército en campaña, en virtud de una orden que se publicará en la general del cuerpo del ejército.

 

2ª.- El comisario o Subcomisario designado, llevará los libros de que habla el artículo 32, los cuales serán visados y rubricados por el jefe del Estado Mayor general del ejército en campaña. Los duplicados permanecerán constantemente en el Estado Mayor general y los principales en poder del Comisario o Subcomisarios, hasta que volviendo el ejército al territorio nacional, se depositen en el Ministerio de la Guerra.

 

3ª.- De cada acta del estado civil que se inscriba en los registros del ejército, se remitirá copia certificada al Ministerio de la Guerra y por éste al oficial del estado civil del último domicilio de los interesados, a quienes se entregarán desde luego dos copias certificadas. Si se tratare de nacimiento, se remitirá la copia al último domicilio de los padres o únicamente al de la madre, si solo ésta fuere conocida. Si se tratase de reconocimiento, se remitirá además al oficial del estado civil en cuyo registro esté el acta de nacimiento del reconocido.

 

4ª.- Los oficiales del estado civil a quienes llegaren estas copias certificadas, las trasladarán inmediatamente en sus libros y conservarán las copias entre los documentos concernientes al estado civil.

 

5ª.- Las publicaciones para matrimonio de harán en el domicilio último de los contrayentes y además se insertarán ocho días antes de celebrar el matrimonio, en la orden general del ejército y se hará su publicación en el lugar de la residencia de los contrayentes, con quince días de anticipación.

 

6ª.- Los juicios sobre denuncias de impedimento se seguirán ante el Tribunal del último domicilio del pretendiente o a quien se objete el impedimento.

 

7ª.- En general, en las actas de matrimonio de los militares, dentro o fuera del territorio nacional, se hará mención de la correspondiente licencia o autorización para contraerlo, que se le haya concedido por quien corresponda.

 

8ª.- Las actas de defunción se extenderán en vista de la declaración hecha por el jefe del cuerpo respectivo, por el médico militar o por tres testigos. El acta será firmada por los que hagan la declaración.

 

9ª.- Si la muerte acaeciere en hospital militar, el Director de él tendrá obligación de hacer la declaración.

 

Como hemos podido apreciar, lo relativo al valor de las actos del estado civil, la tenencia de  libros, la autorización de los libros, la destitución del cargo del oficial del estado civil que no cumpliere con preceptuado, la citación del año, día y hora en que se presenten los interesados, la mención en las actas de los nombres, edad, profesión y domicilio de todos los que en ellas sean nombradas, no insertarse en las actas, ni por vía de nota o advertencia, sino lo que deba ser declarado para el acto preciso a que ellas se refieren, en los casos en que los interesados no puedan concurrir personalmente, la intervención de testigos, la lectura y firma del acta, el que las actas se numerarán y escribirán una después de otra, sin dejar entre ellas ningún renglón entero en blanco, tanto su número ordinal como el de las fechas o cualquiera otro, estarán escritos en cifras aritméticas y además con todas sus letras en palabras, la no abreviatura, el no efectuarse raspaduras, lo relativo a testar, lo entrerrenglonado, la no aplicación de ácidos, la expedición de testimonios de las actas, la prohibición del oficial del registro en intervenir en actos de sus familiares, cónyuges y parientes, la nulidad del acto en caso de violación al lo preceptuado, la presunción de validez de las propias actas, son muy semejantes al tratamiento de los instrumentos públicos elaborados por los notarios, por lo que concluimos que la seguridad jurídica que el Estado está obligado a brindar a sus gobernados es inalterable.

 

 

1.3.8 Decreto que declara revalidados los matrimonios  celebrados en tiempo del Imperio.    (7)

 

 

Como lo adelantamos restaurada la República, vencido el denominado Segundo Imperio el Presidente Juárez, por conducto de  Sebastián Lerdo de Tejada, en su carácter de Ministro de Relaciones Exteriores, encargado del Ministerio de Gobernación, emite el siguiente decreto (5 de diciembre de 1867) que valida  los matrimonios que se llevaron a cabo bajo las leyes de la invasión o segundo imperio mismo que a continuación comentamos.

 

 

Dice el artículo 1 “Se declaran revalidados para todos sus efectos legales los matrimonios celebrados en los lugares que estuvieron sometidos a la intervención extranjera o al llamado gobierno del imperio que se pretendió establecer.

 

 

Consideramos importante comentar que al ser vencido el denominado segundo imperio el Presidente Juárez desconoce las regulaciones emitidas por Maximiliano, no siendo así con los registros de nacimientos, matrimonios y fallecimientos este hecho nos demuestra  la importancia que reviste para el Estado el registro del estado civil de su población, como ya se comento  en el decreto del 2 de mayo de 1861 en su considerando dicta que estos actos revisten para  el Estado; “interés de tanta magnitud para la sociedad y para los individuos”, ya que con un control adecuado de estos actos es posible proyectar con dicha información las diversas  necesidades del país, así como conocer con mayor exactitud las características de la población, consideramos que estas finalidades  ayudan a apoyar nuestra  propuesta  de que ante el notario público sean llevados a cabo los matrimonios y divorcios, ya que conocemos la capacidad para registrar actos relevantes  del notarios de nuestros días. 

 

 

(7)  El anterior decreto fue tomado de la obra  “Legislación Mexicana o Colección Completa de las disposiciones legislativas, expedidas desde la independencia de la República. Manuel Dublan y José María Lozano.  Edición Oficial. Imprenta del Comercio de Dublan y Chávez a cargo  de M. Lara. Calle Cordobanes, número 8. 1877. México.

 

 

Categorías: ARTÍCULO

0 Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!