1.6 Código Civil del Distrito Federal y

Territorio de la Baja California de 1884. (1)

(1 Se puede consultar la edición facsimilar propia del Código Civil de 1884, en la página de la Notaria 232 de la CDMX)

En este apartado comentaremos el articulado del Código Civil del Distrito Federal y Territorio de la Baja California de 1884, tomando el mismo esquema que lo hicimos con el Código Civil de 1870, adelantando que el Código de 1884 cambia su numeración y en algunos casos se modificaron los artículos en comento.

El Código Civil para el Distrito Federal y Territorio de la Baja California, fue promulgado el 31 de marzo de 1884, emitido por el Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos Manuel González. Inicio su vigencia el 1 de junio del mismo año.

Por el artículo 10 del Decreto de 3 de junio de 1885, se declaró vigente este mismo Código para el Territorio de Tepic.

El Decreto en el que se aprobó es el siguiente:

“El Presidente de la República se ha servido dirigirme el decreto que sigue:

MANUEL GONZÁLEZ, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, á sus habitantes sabed:

Que el Congreso de la Unión ha tenido á bien dirigirme el decreto que sigue:

El Congreso de los Estados Unidos Mexicanos decreta:

Artículo único.- Se aprueba el Código Civil expedido por el Ejecutivo el 31 de marzo del presente año, en uso de las facultades que le concedió el decreto de 14 de Diciembre de 1883.- Jesús Fuentes y Muñiz, diputado presidente.- J. Lalanne, senador presidente.- Ramón F. Riveroll, diputado secretario.- Enrique María Rubio, senador secretario.

Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido cumplimiento.

Dado en el Palacio Nacional de México, á 24 de mayo de 1884.- Manuel González.- Una rúbrica.- Al C. Lic. Joaquín Baranda, Secretario de Estado y del Despacho de Justicia é Instrucción Pública.

Y lo comunico á vd. para su inteligencia y fines consiguientes.

Libertad y Constitución. México, Mayo 24 de 1884.- Baranda”

El Código, se compuso de 4 libros a saber:

Título Preliminar, de los artículos 1 al 22.

Libro Primero, De las Personas, de los artículos 23 al 679.

Libro Segundo, De los Bienes, la Propiedad y sus diferentes modificaciones, de los artículos 680 al 1271.

Libro Tercero, De los Contratos, de los artículos 1272 al 3226; y

Libro Cuarto, De las Sucesiones, de los artículos 3227 al 3823.

De este Código de igual forma que el 1870, nos referiremos a las Actas del estado Civil, (arts. 43 al 69); de las Actas de Matrimonio, (arts. 109 al 131); el capítulo del Matrimonio, (arts. 155 al 180), al Divorcio, (arts. 226 al 256), De la emancipación y de la mayor edad, (arts. 590 a 597); De los Contratos (arts. 1272, 1276 ar, 1277, 1278, 1279 ar, 1282, 1283, 1284, 1286); Del contrato de matrimonio con relación a los bienes de los consortes (arts. 1965 al 1977)1975 ar; De las capitulaciones matrimoniales (arts. 1978 al 1985); De la sociedad voluntaria (arts. 1986 al 1996); De la sociedad legal (arts. 1997 al 2022) de los cuales abordaremos los artículos 1999 y 2022; De la liquidación de la sociedad legal abordaremos el artículo 2052 y; De la separación de bienes, abordaremos los artículos 2072, 2073, 2074 y 2086.

De las Actas del estado Civil

(arts. 43 al 69)

El artículo 43 señaló que en el Distrito Federal y territorio de Baja California, hay un funcionario, cuyo encargo es autorizar los actos del estado civil y expedir las actas relativas al nacimiento, reconocimientos de hijos, tutela, emancipación, matrimonio y muerte de todos los mexicanos y extranjeros residentes en las demarcaciones mencionadas.

El juez del estado civil debe llevar por duplicado 4 libros, en uno de ellos se asentaran las actas originales y en el duplicado una copia exacta, que se denominan “Registro Civil” y contienen:

El primero las Actas de nacimiento y reconocimiento de hijos; el segundo, las Actas de tutela y emancipación; el tercero, las Actas de matrimonio, y el cuarto las Actas de fallecimiento. art. 44.

El estado civil de las persona sólo se comprueba con las constancias respectivas. Ningún otro documento ni medio de prueba es admisible para comprobar el estado civil. Art. 46.

Todos los libros del registro civil serán autorizados en su primera y última foja, por la autoridad política superior respectiva y autorizados por la misma por su rubrica en todas las demás. Se renovaran cada año y el ejemplar original de cada uno de ellos quedará en el archivo del registro civil, así como los documentos sueltos que les correspondan; remitiéndose el primer mes del año siguiente a la autoridad política mencionada los libros de copias. Art. 47.

El juez del estado civil que no remita oportunamente las copias será destituido de su cargo. Art. 49

Si al terminar el año hubiere fojas blancas, se inutilizarán con rayas transversales, certificándose en la última escrita el número de actos ejecutados y el de las fojas que se inutilicen. Los libros llevarán un índice alfabético formado por apellidos. Art. 48.

En las actas del registro civil se hará constar el año, día y hora en que se presenten los interesados; se tomará razón especificada de los documentos que se presenten y de los nombres, edad, profesión y domicilio de todos los que en ella sean nombrados, en cuanto fuera posible. Art. 50.

En los casos en que los interesados no puedan concurrir personalmente, podrán hacerse representar por un mandatario especial para el acto, cuyo nombramiento conste por lo menos en instrumento privado otorgado ante dos testigos residentes en el lugar. Art. 52.

Los testigos que intervengan deben ser mayores de edad, prefiriéndose los que designen los interesados, aun cuando sean sus parientes. Art. 53.

Extendida el acta, será leída por el juez del estado civil a los interesados y testigos; la firmarán todos y si algunos no pueden hacerlo, se expresará la causa. También se expresará que el acta fue leída y quedaron conformes los interesados con su contenido. Art. 54.

Si alguno de los interesados quisiere imponerse por sí mismo del tenor del acta, podrá hacerlo y si no supiere leer, uno de los testigos, designado por él, leerá aquella y la firmará, si el interesado no supiere hacerlo. Art. 55.

Si un acto comenzado se entorpeciese, porque las partes se nieguen a continuarlo o por cualquier otro motivo, se inutilizará el acta marcándola con dos líneas trasversales y expresándose el motivo porque se suspendió; razón que deberán firmar la autoridad, los interesados y los testigos. Art. 56.

Al asentarse las actas, se observará lo siguiente: art. 57.

1ª Las actas se numerarán y escribirán una después de otra, sin dejar entre ellas ningún renglón entero en blanco.

2ª Tanto su número ordinal, como el de las fechas o cualquiera otro, estarán escritos en cifras aritméticas y además en palabras con todas su letras.

3ª En ningún caso se emplearán abreviaturas.

4ª No se hará raspadura alguna, ni se permitirá borrar lo escrito en ningún caso.

Cuando sea necesario testar alguna palabra se pasará una línea sobre ella, de manera que quede legible. En el caso del artículo 341 (reconocimiento por separado del padre o la madre de un hijo, no podrán revelar el nombre de la persona con quien fue habido), la testadura se hará por completo, advirtiendo al final del acta la causa por qué se ha hecho. La infracción de estas disposiciones se castigará con multa de veinticinco pesos.

5ª Al fin de cada acta se salvará con toda claridad lo entrerrenglonado y testado.

Las actas del estado civil solo se pueden asentar en los libros encomendados al juez, quien en caso de violar esta regla será destituido de su cargo. Art. 58

Toda persona puede pedir testimonio de cualquiera de las actas del registro civil; y los jueces están obligados a darlo. Estos testimonios harán plena fe en juicio y fuera de él. Art. 61.

Los actos y actas del estado civil relativos al mismo juez del registro, a su consorte o a los ascendientes o descendientes de cualquiera de ellos no podrán autorizarse por el mismo juez, pero se asentarán en el mismo libro y se autorizarán por la primera autoridad política del lugar. Art. 62

Los libros del registro civil estarán bajo la inspección y vigilancia de la autoridad política superior. Art. 69.

Sólo nos resta reiterar que las reglas y procedimientos continúan reflejando la influencia del manejo del protocolo del escribano, y se ordena que el documento posee la característica de ser “prueba plena en juicio y fuera de el” misma característica que poseen los documentos emitidos por el escribano.

De las actas de Matrimonio

(arts. 109 al 131)

El artículo 109 del Código, mismo que establece que ante el juez del estado civil se llevará a cabo el acto. El juez deberá hacer constar en el acta los nombres, apellidos, profesiones y domicilios, así de los contrayentes como de sus padres, si éstos fueren conocidos, los de 2 testigos, que presentará cada contrayente, las licencias en caso de menores de edad, (lo cual no es compatible con la actividad del notario, ya que sólo los mayores de edad pueden comparecer ante el propio notario), certificado de “viudedad”, si alguno de los pretendientes hubiese sido casado, y en su caso las dispensas.

Una vez cubiertos los requisitos que señaló el Código, el matrimonio se celebrará en público y en el día, hora y lugar señalados al efecto. Los contrayentes comparecerán ante el juez, personalmente o por apoderado especial y acompañados de tres testigos por lo menos, parientes o extraños. Art. 128.

El juez recibirá la formal declaración que hagan las partes, de ser su voluntad unirse en matrimonio. Art. 129.

El juez recibe la formal declaración que hacen las partes, de ser su voluntad unirse en matrimonio. Art. 133.

Del Matrimonio

(arts. 155 al 180)

El artículo 155, dice: “El matrimonio es la sociedad legítima de un solo hombre y una sola mujer, que se unen con vínculo indisoluble para perpetuar su especie y ayudarse a llevar el peso de la vida”.

Como lo anotamos el matrimonio debe su perfección a la ley.

En el Código Civil, los efectos son meramente civiles y pecuniarios; por lo que el Matrimonio esta considerado como un contrato civil.

El matrimonio debe celebrase ante el funcionario autorizado para tales efectos. Art.157.

En relación a la edad de los contrayentes se reitera que sólo pueden contraer el matrimonio en el caso de los hombres de 14 años y de la mujer de 12, por lo que en su caso deben obtener el consentimiento, (art. 160), por lo que debemos concluir que ante notario no sería posible llevara a cabo el matrimonio entre menores de edad.

El matrimonio en términos del artículo 161 puede celebrarse por los mayores de 21 años (que es la mayoría de edad de la época), sin que sea necesario el consentimiento del padre, o en defecto de éste, sin el de la madre, aun cuando ésta haya pasado a segundas nupcias.

El artículo 159 en sus IX fracciones, enumera los impedimentos para celebrar el contrato civil del matrimonio, entre otras, la minoría de edad.

Abordamos el tema del Divorcio, volviendo a recordar que nuestra propuesta sólo es en relación al divorcio voluntario, siempre partiendo de la premisa de la libertad en la voluntad de los comparecientes, en tanto no hubiere menores o mayores incapacitados, por lo que sólo abordaremos lo que es de nuestro interés en relación al tema.

DEL DIVORCIO

(arts. 226 al 256),

Artículo 226.- El divorcio no disuelve el vínculo del matrimonio: suspende sólo algunas obligaciones civiles, que se expresarán en los artículos relativos de este Código.

Se establecen las causas del divorcio en el artículo 227, en el artículo 228 se señalan lo relativo al adulterio, en el 229 se señala lo relativo a la corrupción a los hijos,

El Artículo 231 establece que cuando ambos consortes convengan en divorciarse, en cuanto al lecho y habitación, no podrán verificarlo sino ocurriendo por escrito al juez y en los términos que expresa el propio Código, en caso contrario, aunque vivan separados se tendrá como unidos para todos los efectos legales del matrimonio.

Desaparece el similar del Artículo 247 del Código de 1870, que establecía que después de 20 años de matrimonio civil no es permitido el divorcio por mutuo consentimiento.

El artículo 248 del Código de 1870, señala que los cónyuges que soliciten su separación de lecho y habitación, deben acompañar a su demanda una escritura que arregle la situación de los hijos y la administración de los bienes durante el tiempo de la separación.

El correlativo del Código de 1884, ahora dice: Art. 232.- Los cónyuges que pidan de conformidad su separación de lecho y habitación, acompañarán a su demanda un convenio que arregle la situación de los hijos y la administración de los bienes durante el tiempo de la separación.

Como podemos apreciar el cambio fue sustancial, ya que no obliga a exhibir una escritura y la sustituye por un convenio.

El procedimiento siguiente es que no puede pedirse la separación sino pasados 2 años después de la celebración del matrimonio. El juez buscará la reconciliación y si no lo lograre aprobará el arreglo provisorio. Art. 233.

Como podemos observar el Código apunta el inicio del divorcio voluntario, el cual es posible siempre teniendo en cuenta la voluntad de las partes, (mayores de edad) que se observe lo relativo a la administración de los bienes que debe hacerse mediante convenio ante notario.

Reiterando nuestra posición en el sentido de que el divorcio voluntario puede celebrarse ante el notario, y su no intervención en tanto hubiere menores de edad no emancipados o mayores incapacitados.

De la emancipación y de la mayor edad
(arts. 590 a 597);

El artículo 590 establece que el matrimonio del menor produce el derecho de la emancipación, aunque el matrimonio se disuelva después por muerte, el cónyuge sobreviviente menor no recae en la patria potestad. Lo que significa que la emancipación legal es irrevocable.

El artículo 591 dispone que el mayor de 18 años y menor de 21 puede ser emancipado por el que lo tenga en la patria potestad.
El artículo 592, reitera que: “El acto de emancipación se reducirá á escritura pública”.

Lo anterior implica que la declaración de la emancipación se debe hacer en escritura, y sobra decir que es ante notario.

El artículo 593 señala que el emancipado tiene la libertad en la administración de sus bienes, pero requiere durante la menor edad del consentimiento del que le emancipó (fracción II) para la enajenación, gravamen e hipoteca de bienes raíces.

De los Contratos

(arts. 1272, 1276 ar, 1277, 1278, 1279 ar, 1282, 1283, 1284, 1286)

El Código según el artículo 1965, establece que el matrimonio es un contrato Sólo apuntamos algunas de las disposiciones de que habla el Libro Tercero del Código relativo a los propios contratos.

El artículo 1272 establece que el contrato es un convenio por el que dos o más personas se transfieren algún derecho o contraen alguna obligación.

El artículo 1276 dice que los contratos legalmente celebrados obligan no solo al cumplimiento de lo expresamente pactado, sino también a todas las consecuencias que, según su naturaleza, son conformes a la buena fe, al uso o a la ley, destacando el artículo siguiente (1277) que los contratos solo obligan a las personas que los otorgan.

En relación a la validez y cumplimiento de los contratos el 1278 establece que no pueden dejarse al arbitrio de uno de los contrayentes.

El 1279 señala las condiciones que los contratos deben reunir para ser validos: 1ª Capacidad de los contrayentes; 2ª Mutuo consentimiento; 3ª Objeto lícito y 4ª Que se haya celebrado con las formalidades que exige la ley.

Aquí podemos comentar que el último requisito fue incorporado y que se refiere a la forma en que debe otorgarse el acto.

Los artículos 1282, 1283 y 1284, regulan lo relativo a la capacidad de los contrayentes, los cuales establecen que es hábil para contratar el no exceptuado por la ley y que puede hacerlo por si o por medio de otro, legalmente autorizado y que ninguno puede contratar a nombre de otro sin estar autorizado por él o por la ley.

Del contrato de matrimonio con relación
a los bienes de los consortes

(arts. 1965 al 1977)

El Código, una vez que fija los principios generales que rigen a los contratos y las reglas que norma para garantizar el cumplimiento de las obligaciones, se ocupa de las reglas especiales que rigen, comenzando por el contrato de matrimonio, que se refiere a los intereses pecuniarios de los esposos y los derechos y obligaciones que con relación a terceros contraen.

El matrimonio según hemos visto el Código lo analiza desde el punto de vista de los contrayentes y respecto de los bienes.

En relación a las personas se ha señalado el matrimonio como la sociedad legitima de los cónyuges, que se unen según el propio Código con vínculo indisoluble. Las reglas que se establecen en el matrimonio son considerados como de orden público, y por lo tanto no pueden quedar al arbitrio de los contrayentes.

En relación a los bienes, el objeto es regular los intereses económicos de los cónyuges y en consecuencia éstos deben determinar las condiciones que deben regir y la ley sólo establecerá algunos preceptos restrictivos y otros que solo regirán para suplir las faltas u omisiones en que incurriesen los contrayentes.

El propio Código distingue a la unión de las personas con el nombre de matrimonio y las relaciones pecuniarias de ellas, con el contrato de matrimonio.

En atención a lo anterior el contrato de matrimonio es accesorio del matrimonio, que sólo subsiste y produce efectos jurídicos, si éste llega a celebrarse.

El artículo 1965 señala que el contrato de matrimonio puede celebrarse bajo el régimen de sociedad conyugal o bajo el de separación de bienes.

El régimen, es el conjunto de reglas que se aplican a cada una de las formas del contrato de matrimonio.

La sociedad conyugal puede ser voluntaria o legal (artículo 1967).

En relación a la sociedad voluntaria se señala que se regirá estrictamente por las capitulaciones matrimoniales que la constituyan, se señala en el artículo 1968 y adicionalmente se dice que en todo aquello que no estuviere expresamente en las propias capitulaciones, se regirá por lo previsto en la sociedad legal.

La sociedad voluntaria y la legal se rigen por las disposiciones relativas a la sociedad común. (artículo 1969)

En el momento en que se celebra el matrimonio nace la sociedad conyugal, ya sea voluntaria, ya sea legal; la sociedad voluntaria puede terminar antes de que se disuelva el matrimonio, si así esta convenido en las capitulaciones, en tanto que, la sociedad legal termina por la disolución del matrimonio.

Por su parte el artículo 1974 señala que el divorcio voluntario y la separación de bienes hecha durante el matrimonio, pueden terminar, suspender o modificar la sociedad conyugal, según convengan los consortes.

La separación de bienes puede ser absoluta o parcial. En éste último supuesto aquellos puntos no comprendidos en las capitulaciones matrimoniales, se regirán por lo preceptuado en la sociedad legal, a menos que constituyan la separación parcial en términos de la sociedad voluntaria; en todo caso la separación de bienes se rige por las capitulaciones expresamente convenidas. (1977)

De las capitulaciones matrimoniales

(arts. 1978 al 1985);

Se inicia este tema en el artículo 1978, el cual define a las capitulaciones matrimoniales como los pactos que los esposos celebran para constituir ya sociedad voluntaria, ya separación de bienes, y para administrar éstos en uno y en otro caso.

Nuestro Código señala que las capitulaciones matrimoniales pueden otorgarse antes de la celebración del matrimonio o durante él; y pueden comprender no solo los bienes de que sean dueños los esposos o consortes al tiempo de celebrarlas, sino también los bienes futuros. (1979)

Dice el 1980 que las capitulaciones no pueden alterarse ni revocarse después de la celebración del matrimonio, sino por convenio expreso o por sentencia judicial.

Aquí debemos recordar que el contrato de matrimonio es solemne, y por lo mismo, las capitulaciones, así como sus modificaciones que hagan los contrayentes.

El siguiente artículo, el 1981 reitera expresamente que las capitulaciones deben otorgarse en escritura pública, así como cualquier alteración debiendo comparecer en éste último caso todas las personas que en ellas fueren interesadas.(1982)

En caso de alguna modificación en las capitulaciones matrimoniales, deberá anotarse en el protocolo en que éstas se extendieron y en los testimonios que de ellas se hubiesen dado; sin el requisito anterior las modificaciones o alteraciones no producirán efecto contra tercero. (1983 y 1984), el 1985 señala que los pactos celebrados con infracción de los arts. 1981 y 1982, son nulos.

Como podemos apreciar la ley ha querido dar el mayor de las seguridades y garantías a los consortes, cuando impone el requisito de la escritura pública ante notario, alcanzando también la garantía a los terceros que contraten con los cónyuges.

Por otro lado se continua observando que el Código asegura la conservación de las capitulaciones ante el notario, por virtud de la matricidad, que es uno de los pilares del notariado.

De la sociedad voluntaria

(arts. 1986 al 1996);

El artículo 1986, como su similar del Código de 70 el artículo 2120 establece las reglas que deben seguirse en la escritura en la que se hace constar las capitulaciones matrimoniales.

Reiteramos que las reglas aquí previstas nos pueden dar las bases a considerar para elaborar la escritura en la que se haga constar el otorgamiento del matrimonio, siendo las posibles reglas a seguir y que se incorporen al articulado de la Ley del Notariado para la Ciudad de México.

El inciso 1º del citado artículo 1986 establece que se debe hacer el inventario de los bienes que cada esposo aportare a la sociedad, con expresión de su valor y gravámenes;

El 2º se refiere a la declaración de los consortes para establecer si la sociedad será universal o solo de algunos bienes o valores; debiéndose expresar cuáles son las características de los bienes y cuales serán, en su caso, la parte de su valor que deba entrar al fondo social:

Reitera el inciso 3º cual será el carácter que hayan de tener los bienes en común o en particular adquieran los consortes durante la sociedad; así como la manera de probar su adquisición.

Todos estos requisitos tienen por objeto hacer constar lo que cada uno de los cónyuges lleva al matrimonio.

El siguiente inciso, es decir el 4º establece lo relativo a la declaración de si la sociedad es solo de gananciales; expresándose por menor cuales deban ser las comunes y la parte que a cada consorte haya de corresponder.

Este requisito previene las cuestiones que pueden resultar de la comunicación de las ganancias.

El 5º dice que se deberá hacer mención especial de las deudas de cada contrayente; con expresión de si el fondo social ha de responder de ellas o solo de las que se contraigan durante la sociedad, sea por ambos consortes o por cualquiera de ellos.

Este requisito es indispensable porque las deudas disminuyen necesariamente el haber que aporta el consorte deudor.

El último inciso, el 6º dice que se debe hacer la declaración terminante de las facultades que a cada consorte correspondan en la administración de los bienes y en la percepción de los frutos, con expresión de los que de éstos y aquellos pueda cada uno vender, hipotecar, arrendar, y de las condiciones que para esos actos hayan de exigirse.

Adicionalmente a lo anterior, los esposos pueden establecer todas las reglas que crean convenientes para la administración de la sociedad, siempre que no sean contrarias a las leyes. 1987.

Esta facultad deja a los contrayentes separarse de las reglas, teniendo en consideración que éstas se dictan para suplir los defectos en que los propios contrayentes incurran.

El 1988 dice que es nula toda capitulación en cuya virtud uno de los consortes haya de percibir todas las utilidades; así como la que establezca, que alguno de ellos sea responsable por las pérdidas y deudas comunes en una parte que exceda a la que proporcionalmente corresponda a su capital o a las utilidades que deba percibir.

Por su parte el 1990 señala en relación a los acreedores que no hubieren tenido conocimiento de los términos en que estuviere constituida la sociedad voluntaria, pueden ejercitar sus acciones conforme a las reglas de la sociedad legal; continúa señalando que el consorte que en virtud de las capitulaciones no convino a responder de aquella deuda, conservará a salvo sus derechos para cobrar la parte que le corresponda, de los gananciales del otro consorte, y si éstos no alcanzaren, de los bienes propios de éste.

El artículo 1992 dispone que son nulos los pactos que los esposos hicieren contra las leyes o las buenas costumbres.

El artículo 1994, establece que las capitulaciones deben contener la expresión terminante de las disposiciones legales que por ellas se modifican; y el notario, bajo la pena de multa (25 a 100 pesos), está obligado a hacer constar en la escritura haber advertido a las partes de la obligación que impone este artículo y de dispuesto en el 1968.

El artículo 1995 dice que no pueden modificarse por las capitulaciones los artículos 1968 (la sociedad voluntaria se rige, en defecto de las capitulaciones matrimoniales por lo dispuesto en la sociedad legal), 2018 (prohíbe la renuncia de los gananciales durante el matrimonio; pero la permite si se hace por escritura pública disuelto aquel o decretada la separación de bienes), 2020, 2021, 2022 (que obliga a formular un inventario en las capitulaciones matrimoniales, o en instrumento público separado, de los bienes que cada uno de los cónyuges aporta al matrimonio), 2030, 2034, 2036, fracción 1ª, 2040, 2041, 2048, 2049, 2050, 2051, 2052, 2053, 2056, 2057, 2058 (éstos 4 últimos artículos establecen que se forme un inventario luego que se disuelva o se suspenda la sociedad y que se incluyan en el, específicamente, no solo todos los bienes que formaron la sociedad legal, sino los que deben especificarse como las cantidades pagadas del fondo social y el importe de las donaciones), 2059, 2060, hasta las palabras al matrimonio; 2062, 2063, 2064, 2067, 2069 y 2070.

El artículo 1996 dispone que a falta de capitulaciones expresas, se entiende celebrado el matrimonio bajo condición de sociedad legal.

De la sociedad legal

De este capítulo solo comentaremos los artículos 1999 y 2022, por considerar que nos ayudarán a la mejor comprensión del tema y la propuesta respectiva.

El Artículo 1999 destaca que son propios de cada cónyuge los bienes de que era dueño al tiempo de celebrarse el matrimonio .

Por su parte el artículo 2022, establece que para la respectiva constancia de los bienes a que se refiere el citado artículo 1999, se formará un inventario de ellos en las mismas capitulaciones matrimoniales, o en instrumento público separado. Si no se ha hecho inventario, se admite prueba de la propiedad en cualquier tiempo; pero entretanto los bienes se presumen comunes.

De la liquidación de la sociedad legal

En relación a este tema abordaremos el artículos 2052.

Este artículo se refiere a que en los casos de divorcio voluntario o de simple separación de bienes, se observarán para la liquidación los convenios que hayan celebrado los consortes y que fueren aprobados por el juez; salvo lo convenido en las capitulaciones matrimoniales y lo dispuesto en este capítulo, en sus respectivos casos.

De la separación de bienes

los artículos 2072, 2073, 2074 y 2086.

Puede haber separación de bienes, o en virtud de capitulaciones anteriores al matrimonio, o durante éste, en virtud de convenio de los consortes ó de sentencia judicial.(2072)

El artículo 2073 establece que en las capitulaciones que establezcan separación de bienes, entre otros requisitos, deberá señalarse si la separación de bienes es absoluta o parcial (1977), lo relativo a las capitulaciones matrimoniales (1979 a 1985), lo que la escritura de capitulaciones debe contener (1986, fracciones 1ª, 5ª y 6ª,) lo relativo también a las capitulaciones matrimoniales y que en la escritura de éstas el notario esta obligado a hacer constar en la escritura que advirtió a los contrayentes lo previsto en los artículos 1994 y 1968, que con anterioridad hemos comentado, lo relativo en caso de divorcio voluntario que igualmente comentamos en el artículo 2185, en todo lo que fuere aplicable a la separación.

En las capitulaciones de esta cláusula establecerán los consortes todas las condiciones que crean convenientes para la administración de sus bienes (primera parte del artículo 2074).

En caso de divorcio voluntario se observarán las reglas que, para la administración de los bienes y para la liquidación de la sociedad, establece el Código Civil, a no ser que en las capitulaciones matrimoniales se haya previsto tal caso, pues entonces se deben observar las reglas establecidas en ellas. 2086. (232, 2052, 2053, 2056 al 2061, 2065 al 2067, y 2069 al 2071).

Hemos reiterado las disposiciones que consideramos nos interesa del tema, del Código Civil de 1884, que como hemos observado el notario tiene una gran participación en lo relativo al matrimonio, en especial a los bienes de los contrayentes y las capitulaciones matrimoniales, que como lo apuntamos, consideramos que serán la base de nuestra propuesta, para que ante el notario se pueda llevar a cabo el matrimonio.

Los artículos del Código Civil de 1884 fueron tomados de la obra realizada por el Licenciado Antonio de J. Lozano, Notario Público denominada “Código Civil del Distrito Federal y Territorios de Tepic y Baja California, promulgado en 31 de marzo de 1884”. Librería de la Vda. de CH. Bouret. Cinco de Mayo 14. México. 1902. El cual puede ser consultado en la edición facsimilar que produjimos en el Blog de la Notaria 232 de la CDMX.

Categorías: ARTÍCULO

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