LIBRO PRIMERO

TITULO NOVENO

DE LA TUTELA OFICIOSA

 

220. Todo individuo de edad de mas de cincuenta años sin hijos ni otros descendientes legítimos podra ser tutor oficioso de un menor obteniendo previamente el consentimiento del padre y madre del menor, ó de uno de ellos si el otro hubiere muerto, ó por muerte de los dos de un consejo de familia, ó en fin de la persona que haya recogido y mantenido por dos años consecutivos al menor: en defecto de todos los espresados, bastará el consentimiento de la municipalidad.

 

221. Una persona casada solamente podra ser tutor oficioso con el consentimiento espreso del otro consorte. 

 

222. Un alcalde del domicilio del menor instruirá las diligencias de la solicitud y consentimientos relativos á la tutela oficiosa.

 

223. Esta tutela tendrá lugar solamente en favor de niños menores de doce años.

 

224. La tutela oficiosa lleva siempre consigo la obligacion de alimentar al pupilo, educarlo; y ponerlo en estado de ganar su vida, sin perjuicio de otras estipulaciones qué podran hacerse antes de declararse la tutela. 

 

225. Si el pupilo tiene algunos bienes, aunque anteriormente estubiese puesto en tutela, pasaran al tutor oficioso la administración de los bienes y la vigilancia de la persona del pupilo; mas en ningún caso podra el tutor oficioso imputar sobre las rentas del pupilo los gastos de su mantención y educación. 

 

226. Si el tutor oficioso despues de cinco años cumplidos contados desde el dia en que se declaró la tutela, temiendo que su muerte se verifique antes que llegue a la mayoria, le confiriese la adopcion por acto testamentario, esta adopción será valida en este solo caso y con tal que el tutor oficioso muera sin dejar hijos legítimos. 

 

227. En el caso de que el tutor oficioso muriere, sea antes de los primeros cinco años de la tutela, sea despues de este tiempo sin haber adoptado á su pupilo, se ministraran á este, durante su menoria de los bienes dejados por aquel, los alimentos, cuya cuota y modo de efectuarlo, si no fueron designados por una convención formal, serán reglados, ya amigablemente entre los representantes respectivos del tutor difunto y del pupilo, ya judicialmente en caso de contestación. 

 

228. Si habiendo llegado el pupilo á la mayoria, su tutor oficioso quisiere adoptarlo, y el primero consintiese, se procederá á la adopcion, según las formalidades prescritas en el titulo antecedente y sus efectos serán en todos puntos los mismos.

 

229. Si tres meses despues de la mayoria del pupilo el tutor oficioso no lo hubiere adoptado y  el pupilo no se encontrase en estado de ganar su vida con algún oficio ó profesion, el tutor oficioso podra ser condenado á indemnizar al pupilo de su incapacidad para buscar los medios de subsistir 

 

Esta indemnización se egecutará en ausilios propios para proporcionarle un oficio, sin perjuicio de las estipulaciones que hayan sido hechas en previsión de esto caso. 

 

230. El tutor oficioso que hubiere tenido la administración de algunos bienes de su pupilo, deberá dar cuenta de ellos en todo caso. 

 

 

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