LIBRO TERCERO

 

TITULO CUARTO

 

De las obligaciones que se forman sin convención.

 

1,148. Ciertas obligaciones se forman sin que intervenga una convención ni de parte del que se obliga, ni de parte de aquel el cual es obligado.

 

Unas resultan de solo la autoridad de la ley.  Otras nacen de un hecho personal de aquel que se encuentra obligado.

 

Las primeras son obligaciones formadas involuntariamente, tales como aquellas que resultan entre propietarios vecinos ó entre los tutores y otros administradores que no puedan reusar las funciones que les son deferidas por la ley.

 

Los empeños que nacen de un hecho personal de la persona que se encuentra obligada, resultan ó de los cuasicontratos ó de los delitos ó cuasidelitos. Éstos forman la materia del presente título.

 

1,149. Los cuasicontratos son los hechos puramente voluntarios del hombre, de los cuales resulta una obligación así á un tercero, y algunas veces una obligación recíproca de las dos partes.

 

1,150. Cuando voluntariamente se maneja el negocio de otro, sea que el propietario conosca la gestión sea que la ignore, el que lo maneja contrahe el empeño tácito de continuar la gestión que ha comenzado, y de acabarla hasta que el propietario se halle en estado de proveer por si mismo al negocio; debe también encargarse de todos los gastos de este mismo negocio. 

 

Se somete á demás á todos las obligaciones que resultarían de un mandato espreso que le hubiera dado el propietario. 

 

1,151. El está obligado á continuar su gestion aun cuando el dueño muera antes que el negocio sea concluido hasta que el heredero haya podido tomar su dirección 

 

1,152. El está obligado á poner en la administración todos los cuidados de un buen padre de familia.

 

No obstante las circunstancias que lo han conducido á encargarse de el negocio, pueden autorizar á los juezes para moderar los daños é intereses que resultarían de las faltas ó de la negligencia del administrador.

 

1,153. El dueño del negocio que ha sido bien administrado ó gestionado debe cumplir los empeños que el administrador ha contrahido en su nombre, indemnisarle de todos los empeños personales que ha contrahido, y pagarle todos los gastos útiles ó necesarios que ha hecho. 

 

1,154. El que recibe por error ó á sabiendas lo que no le es debido, está obligado á restituirlo á la persona de quien lo recibe indevidamente. 

 

1,155. Cuando una persona que por error se creía deudora, ha pagado una deuda, tiene derecho de repetirla contra el acreedor: 

 

Sin embargo este derecho cesa en el caso en que el acreedor ha destruido su título á consecuencia del pago sin perjuicio del recurso de la persona que ha pagado contra el verdadero deudor. 

 

1,156. Si ha habido mala fé de parte del que ha recibido está obligado á restituir, tanto el capital como los frutos desde el dia del pago. 

 

1,157. Si la cosa indevidamente recibida es un raiz ó un mueble, el que la ha recibido se obliga á restituirla en la misma especie, si ecsiste; ó su valor sí ha perecido ó se ha deteriorado por su culpa. Es también responsable de su pérdida por caso fortuito, si la ha recibido de mala fé á menos que la cosa hubiera igualmente perecido por el mismo accidente en poder del propietario.

 

1,158. Si el que ha recibido de buena fé, ha vendido la cosa, solo debe restituir el precio de la venta.

 

1,159. Aquel á quien la cosa es restituida, debe ser responsable aun respecto del poseedor de mala fe de todos los gastos necesarios y útiles que se han echó para la conservación de la cosa. 

 

1,160. Cualquiera hecho del hombre que cause á otro un daño, obliga á aquel por cuya culpa ha sucedido á repararlo.

 

1,161. Cada uno es responsable del dañó que ha causado no solamente por un hecho suyo sino también por su descuido ó por su imprudencia. 

 

1,162. Todos son responsables no solamente del daño que se ha causado por sus propios hechos, sino también de los causados por el hecho de las personas los que deben responder, ó de las cosas que tienen bajo su custodia. 

 

El Padre, y la Madre después de la muerte del marido, son responsables del daño causado por sus hijos menores que habitan con ellos. 

 

Los amos y los administradores de los daños causados por sus domésticos y operarios en las funciones en que han sido empleados por aquellos, 

 

Los maestros y los artesanos del daño causado por sus discípulos y aprendices en el tiempo en que están bajo su vigilancia. 

 

Los Padres y Madres, maestros y artesanos, no son responsables si prueban que ellos no han podido impedir el hecho que da lugar á la responsabilidad. 

 

1,163. El propietario de un animal ó el que se sirve de el mientras que está destinado á su uso es responsable del daño que el animal ha causado ya estubiese el animal bajo su custodia, ya se hubiese escapado ó perdido sin perjuicio de las costumbres de los lugares.

 

1,164. El propietario de un edificio es responsable del daño causado por su ruina cuando ella ha sucedido á causa de la falta de conservación ó del vicio de su construcción. 

 

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