LIBRO TERCERO

 

TITULO TERCERO

 

De los contratos ó de las obligaciones convencionales en general.

 

898. El contrato es una convención por la cual una ó muchas personas se obligan, así á una ó muchas otras á dar; hacer o no hacer alguna cosa. 

 

899. El contrato es bilateral cuando los contratantes se obligan reciprocamente unos así á otros. 

 

900. Es unilateral cuando una ó muchas personas son obligadas así á una ú otras muchas, sin que de parte de estas últimas haya empeño alguno. 

 

901. Es comutativo cuando cada una de las partes se empeña á dar ó hacer una cosa que se reputa como de (nota CCR el texto consultado, pág. 48, así aparece inconcluso)

 

Cuando el equivalente consiste en la suerte de la ganancia ó de la perdida para cada una de las partes en virtud de un acontecimiento incierto el contrato es aleatorio. 

  

902. El contrato de beneficencia es aquel en el cual una de las partes procura á la otra una ventaja puramente gratuita. 

 

903. El contrato á título honeroso es el que sugeta á cada una de las partes á dar ó hacer alguna cosa. 

 

904. Los contratos, ya tengan una denominación propia, ya no la tengan se sugetan á las reglas generales que se  prescriben en el presente título.

 

Las reglas particulares para ciertos contratos se establesen en los títulos relativos á cada uno de ellos; y las reglas particulares al comercio se establesen en el código de este nombre. 

 

905. Cuatro condiciones son esenciales para la valides de un contrato.

 

El consentimiento de la parte que se obliga.

 

Su capacidad de contratar.

 

Un objeto cierto que forme la materia del empeño.

 

Una causa licita en la obligación.

 

906. No hay consentimiento valido si ha sido dado con herror, ó si ha sido arrancado por violencia ó sorpresa causada por dolo. 

 

907. El herror solamente es causa de nulidad del  contrato cuando recahe sobre la misma sustancia de la cosa que es objeto de él.

No es una causa de nulidad cuando recahe sobre la persona con quien se ha tenido intención de contratar, á menos que la consideración de esta persona sea la causa principal de la convención. 

 

908. La violencia ejercida con el que ha contrahído la obligación es una causa de nulidad aunque ella haya sido ejercida por un tercero distinto de aquel en cuyo provecho ha sido hecha la convención. 

 

909. Hay violencia cuando ella es por su naturaleza capaz de hacer imprecion en una persona racional, y que le puede inspirar el temor de esponer su persona ó igual valor de lo que se dá ó de lo que se hace por ella su fortuna á un mal grave y presente 

 

En esta materia se tiene concideracion á la edad al secso y á la condicion de las personas. 

 

910. La violencia es una causa de nulidad del contrato no solamente cuando ha sido ejercida sobre la parte contratante sino también cuando ha sido ejercida en su esposo o esposa, en sus desendientes o asendientes.

 

911. El solo temor reverencial, así á el padre, la madre, ú otro asendiente sin que haya habido violencia no basta para anular el contrato.

 

912. Un contrato no puede ser atacado por causa de violencia si despues de ella ha cesado, este contrato ha sido aprobado, ya espresa ya tácitamente, ya dejando pasar el tiempo de la restitución fijado por la ley. 

 

913. El dolo es una causa de nulidad de contrato cuando las maniobras practicadas por una de las partes son tales, que, es evidente, que sin estas maniobras la otra parte no hubiera contratado. 

 

No se presume, y debe ser provado.

 

914. La convención hecha con herror, violencia ó dolo, no es nula de pleno derecho, ella da solamente lugar á una accion sobre nulidad ó resicion en el caso y modo que se esplicará en los artículos desde 1096 hasta 1105 inclusive del presente titulo

 

915. La lescion no vicia las convenciones sino en ciertos contratos respecto de ciertas personas, así como se esplicará en los artículos citados. 

 

916. Nadie puede empeñarse ni estipular en su propio nombre sino por sí mismo. 

 

917. N o obstante se puede contratar por un tercero, prometiendo la ratificación do este; sin perjuicio de la indemnización contra el que ha prometido hacer ratificar el contrato si el tercero rehusa mantener el empeño. 

 

918. También se puede estipular en provecho de un tercero, cuando tal es la condicion de una estipulación que se hace por sí mismo, ó de una donacion que se hace á otro. El que ha hecho esta estipulación no puede revocarla, si el tercero ha declarado que quiere aprovecharse de ella. 

 

919. Siempre se reputa haber estipulado para sí y para sus herederos y causantes, á menos que lo contrario se haya expresado ó resulte de la naturaleza de la convención.

 

920. Cualquiera persona puede contratar si no es declarada incapaz por la ley.

 

921. Los incapaces de contratar son.

 

Los menores

 

Los interdictos.

 

Las mugeres casadas en los casos espresos por la ley 

 

Y generalmente todos aquellos á quienes la ley ha prohibido ciertos contratos.

 

922. El menor, el interdicto, y la muger casada solamente pueden atacar por causa de incapacidad sus empeños en los casos previstos por la ley. 

 

Las personas capaces de empeñarse no pueden alegar la incapacidad del menor, del interdicto, ó de la muger casada, con quienes han contratado.

 

923. Todo contrato tiene por objeto una cosa que una parte se obliga á dar hacer, ó á no hacer.

 

924. El simple uso de la simple posesion de una cosa puede ser, como la cosa misma, el objeto de un contrato. 

 

925. Solamente las cosas que están en el comercio de los hombres pueden ser el objeto de las convenciones.

 

926. Es necesario que la obligación tenga por objeto una cosa á lo menos determinada en cuanto á su especie. 

 

La cuota de la cosa puede ser incierta, con tal que pueda ser determinada.

 

927. Las cosas futuras pueden ser objeto de una obligación.

 

Sin embargo no se puede renunciar á una succesion futura ó que no ha comensado, ni hacer sobre ella estipulación alguna; aunque sea con el consentimiento de la persona de cuya succesion se trata. 

 

928. La obligación sin causa, ó con una causa falsa no puede tener efecto alguno. 

 

929. La convención no es menos válida aunque la causa no haya sido espresada. 

 

930. La causa es ilícita, cuando ella es prohibida por la ley, cuando es contraria á las buenas costumbres ó al orden publico.

 

931. Las convenciones legalmente formadas hacen veces de la ley para los que las han hecho. 

 

Ellas no pueden ser revocadas sino por el consentimiento mutuo de los contratante» ó por las causas que la ley autoriza. 

 

Ellas deben ser ejecutadas de buena fé.

 

932. Las convenciones obligan no solamente á lo que se espresa en ellas sino también á todos los resultados que la equidad, el uso ó la ley dan á la obligacion según su naturaleza.

 

933. La obligación de entregar la cosa lleva consigo no solamente la de hacer la entrega efectiva de ella sino la de coacervarla hasta el acto de la entrega, bajo la pena de indemnisar al acreedor de los daños que se le hayan seguido. 

 

934. La obligación de valer en la conservación de la cosa, ya el contrato tenga por objeto la utilidad de una de las partes, ya tenga por objeto su utilidad común, sugeta al que esté encargado de ella á poner en su conservación todos los cuidados de un buen padre de familia. 

 

Esta obligación es mas ó menos estensa relativamente á ciertos contratos, cuyos efectos, bajo este respeto, se esplican en los títulos que tratan de ellos particularmente. 

 

935. La obligación de entregar la cosa es perfecta por el solo consentimiento de las partes contratantes. 

 

Ella hace al acreedor propietario de la cosa y la pone á su riesgo desde el instante en que ha debido ser entregado aunque la entrega no haya sido practicada á menos que el deudor sea moroso en entregarla, en cuyo caso la cosa queda al riesgo de este ultimo. 

 

936. El deudor se constituye moroso: sea por una intimación ó por otro acto equivalente sea por el efecto del contrato, cuando en él se ha pactado, que sin necesidad de acto alguno y por sola la espiración del plaso, el deudor será reputado moroso 

 

937. Los efectos de la obligación de entregar un inmueble se arreglan en el título de la venta y en el de privilegios é hipotecas. 

 

938. Si la cosa que hay obligación de entregar á dos personas succesivamente es puramente mueble, aquella de las dos que ha sido puesta en posesion real, es preferida y permanece propietaria de ella, aunque su título sea posterior en fecha, con tal que la posesion sea de buena fé 

 

939. Toda obligación de hacer ó de no hacer se resuelve en daños e intereses, en caso de inejecución de parte del deudor.

 

940. No obstante el acredor tiene derecho de pedir que lo que se haya hecho por contravención al empeño sea destruido; y puede hacerse autorizar para destruirlo á espensas del deudor, salvo su derecho para reclamar daños é intereses si hubiere lugar.

 

 941. El acreedor puede también en caso de inejecución ser autorizado para hacer ejecutar él mismo la obigacion á espensas del deudor.

 

942. Si la obligación es de no hacer, el que contraviniere á ella, estara obligado á daños é intereses por el solo hecho de la contravención 

 

943. Los daños é intereses no son debidos sino cuando el deudor es moroso en cumplir su obligación á escepcion del caso en que la cosa que el deudor estaba obligado á entregar ó hacer no podía ser entregada ni hecha sino en un cierto tiempo útil que ha dejado pasar. 

 

944. El deudor es condenado, si hay mérito, al pago de daños é intereses, ya en razón de no haber ejecutado la obligación, ya á causa de la demora en la ejecución, siempre que él no justifique que la falta de ejecución proviene de una causa estraña que no puede serle imputada, aunque no haya alguna mala fe de su parte. 

 

945. No hay lugar á algunos daños é intereses cuando por consecuencia de una fuerza mayor ó de un caso fortuito, el deudor ha sido impedido para dar ú hacer lo que estaba obligado, ó ha hecho lo que le estaba prohibido. 

 

946. Los daños é intereses debidos al acreedor son en general los que resultan de las pérdidas que él ha sufrido, y de las ganancias de que ha sido privado; sin perjuicio de las escepciones y modificaciones siguientes. 

 

947. El deudor solamente está obligado, á los daños e intereses que se han previsto ó que se han podido prever al tiempo del contrato: cuando la obligación no es ejecutada por su dolo. 

 

948. En el caso en que la  inejecución del contrato resulte de dolo del deudor, los daños é intereses no deben comprender respecto de la pérdida sufrida por el acreedor y de la ganancia de que ha sido privado, sino lo que es un resultado inmediato y directo de la inejecución del contrato. 

 

949. Cuando se ha pactado en el contrato que aquel que falte á ejecutarlo, pague cierta suma á título de daño é intereses no se puede designar á la otra parte una cantidad mas grande ni menor. 

 

950. En las obligaciones que se limitan al pago de una cierta cantidad los daños é intereses que resultan de la demora en la ejecución, no consiste en otra cosa que en la condenación á los intereses ó réditos fijados por la ley salvas las reglas particulares del comercio y de la fianza. 

 

Ellos solos se deben desde el dia de la demanda, escepto el caso en que la ley los hace correr de pleno derecho. 

 

951. Los intereses caidos de capitales pueden producir intereses ó réditos ó por una providencia judicial, ó por una convención especial; con tal que asi en el uno como en el otro caso se trate de réditos debidos á lo menos por un año entero. 

 

952. En las convenciones se debe buscar cual ha sido la intención común de las partes contratantes, mas bien que detenerse en el sentido literal de los términos. 

 

953. Cuando una clausula es suceptible de dos sentidos, se debe entender mas bien en aquel con el cual puede tener algún efecto, que en el sentido con el cual no podría producir alguno. 

 

954. Los términos suceptibles de dos sentidos deben tomarse en el que conviene mas á la materia del contrato. 

 

955. Lo que es ambiguo se interpreta por lo que está en uso en el país donde el contrato ha sido celebrado.

 

956. Se deben suplir en el contrato las clausulas que están en uso, aunque ellas no sean espresadas. 

 

957. Todas las clausulas de las convenciones se interpretan las unas por las otras, dando á cada una el sentido que resulta del acto entero.

 

958. En duda la convención se interpreta contra el que ha estipulado y en favor del que ha contrahido la obligacion.

 

959. Por generales que sean los términos en los cuales una convención ha sido concebida ella no comprende sino las cosas sobre las cuales aparece que las partes se han propuesto contratar.

 

960. Cuando en un contrato se ha espresado un caso para la esplicacion de la obligación, no se juzga, que se ha querido restrinjir por esto, la estension que el empeño recibe de derecho en los casos no espresados. 

 

961. L a s convenciones no tienen efecto sino entre las partes contratantes, no dañan á un tercero, y solo le aprovechan en el caso previsto por el artículo 918.

 

962. No obstante los acreedores pueden ejercer todos los derechos y acciones de su deudor á escepcion de los que esclusivamente son inherentes á la persona. 

 

963. Los acreedores pueden también atacar en su nombre los actos hechos por su deudor en fraude de sus derechos. 

 

Sin embargo ellos deben, en cuanto a sus derechos espresados en el título de las succesiones y en el del contrato de matrimonio, conformarse con las reglas que se prescriben en dichos títulos. 

 

964. La obligación es condicional cuando se le hace depender de un acontecimiento futuro é incierto, ya suspendiendola hasta que se verifique el acontecimiento, ya invalidandola según que el acontecimiento se verifique ó no se verifique.

 

965. La condicion casual es la que depende de la suerte y que de ninguna manera está en poder del acreedor ni del deudor.

 

966. La condicion protestativa es la que hace depender la ejecución del contrato de un acontecimiento que está en el poder de una ó de la otra de las partes contratantes hacer que se verifique ó impedirlo. 

 

967. La condicion mista es la que depende á la vez de la voluntad de una de las partes contratantes, y de la voluntad de un tercero.

 

968. Toda condicion imposible ó contraria a las buenas costumbres ó prohibida por la ley es nula y hace nulo el contrato que depende de ella. 

 

969. La condicion de no hacer una cosa imposible no hace nula la obligación contrahída bajo esta condicion.

 

970. Toda obligación es nula cuando se ha contrahído bajo una condición potestativa de parte de la persona que se obliga.

 

971. Toda condición debe ser cumplida del modo que las partes verosímilmente han querido y entendido que lo fuese.

 

972. Cuando una obligación es contrahída bajo la condición que un acontecimiento se verifique en tiempo determinado, esta condición se juzga que ha faltado cuando el tiempo ha espirado sin que el acontecimiento se verifique. Si no hay tiempo determinado la condición puede ser cumplida, y solamente se reputa fallida, cuando conste ciertamente que el acontecimiento no se verificará.

 

973. Cuándo una obligación se contrahe bajo la condición que un acontecimiento no se verificará en un tiempo dado, esta condición es cumplida, cuando este tiempo ha espirado, sin que se haya verificado el acontecimiento; lo que es igualmente, si antes del plazo se llega a saver ciertamente que el acontecimiento no se verificará, pero si no hay tiempo determinado ella no es cumplida sino cuando se sepa con certeza que el acontecimiento no se verificará.

 

974. La condición se reputa cumplida cuando el deudor obligado sobre ella ha impedido su cumplimiento.

 

975. La condición cumplida tiene su efecto retroactivo al día en que el empeño fue contrahido. Si el acreedor ha muerto antes del cumplimiento de la condición sus derechos pasan á su heredero.

 

976. El acreedor puede antes que la condición sea cumplida ejercer todos los actos relativos á la conservación de su derecho.

 

977. La obligación contrahida bajo una condición suspensiva es la que depende de un acontecimiento futuro é incierto, ó de un acontecimiento actualmente verificado, pero todavía desconocido por las partes.

 

En el primer caso la obligación no puede ser ejecutada sino después del acontecimiento.

 

En el segundo caso la obligación tiene su efecto desde el día en que ha sido contrahida.

 

978. Cuando la obligación ha sido contraída bajo una condicion suspensiva la cosa que hace la materia de la convención queda de cuenta y riesgo del deudor el cual no es obligado á entregarla si no es en el caso del cumplimiento de la condicion.

 

Si la cosa ha perecido enteramente sin la culpa del deudor, la obligación es estinguida.

 

Si la cosa se ha deteriorado sin culpa del deudor, el acreedor tiene la elección ó de anular la obligación, ó de ecsijir la cosa en el estado en que se encuentra, sin diminución de precio. 

 

Si la cosa se ha deteriorado por culpa del deudor el acreedor tiene el derecho ó de anular la obligación, ó de ecsijir la cosa en el estado en que se encuentra con daños é intereces. 

 

979. La condicion revocatoria es la que cuando se cumple produce la revocación de la obligación, y que vuelve las cosas al mismo estado como si la obligación no hubiese ecsistido. 

 

Ella no suspende la ejecución de la obligación; obliga solamente á el acreedor á restituir lo que ha recibido en el caso en que no se verifique el acontecimiento previsto por la condicion. 

 

980. La condición revocatoria se supone siempre en los contratos vilaterales en el caso que una de las partes no satisfaga su empeño. 

 

En este caso el contrato no se anula de pleno derecho, la parte á la que no se ha satisfecho el empeño tiene la elección ó de obligar á la otra á la ejecución del contrato cuando es posible ó de pedir que se anule con daños é intereces.

 

La revocación se debe pedir al juez quien puede conceder al demandado un plazo moderado según las circunstancias. 

 

981. El plazo difiere de la condicion, en que aquel no suspende el empeño, y solamente retarda la ejecucion.

 

982. Lo que es debido á plazo no se puede ecsijir antes que se cumpla; pero lo que se ha pagado con anticipación no se puede repetir. 

 

983. El plaso se presume siempre estipulado en favor del deudor, á menos que resulte de la estipulación, ó de las sircunstancias que se ha convenido también en favor del acreedor.

 

984. El deudor no puede reclamar el veneficio del plazo cuando ha hecho quiebra, ó cuando por su conducta ha disminuido las seguridades que había dado por el contrato á su acreedor.

 

985. El deudor de una obligación alternativa es libertado por la entrega de una de las dos cosas que eran comprendidas en la obligación.

 

986. La elección pertenece al deudor si no se ha concedido espresamente al acreedor. 

 

987. El deudor puede libertarse entregando una de las dos cosas prometidas pero él no puede obligar al acreedor á recibir una parte de la una, y una parte de la otra.

 

988. La obligación es pura y simple aunque contrahida de un modo alternativo; si una de las dos cosas prometidas no podía ser objeto de la obligación. 

 

989. La obligación alternativa biene á ser pura y simple, si una de las cosas prometidas perece y no puede ser entregada, aunque sea por culpa del deudor. El precio de esta cosa no se puede ofrecer en su lugar. 

 

Si las dos cosas han perecido, y una de ellas pereció por culpa del deudor, este debe pagar el precio de la última que ha perecido. 

 

990. Cuando en los casos previstos por el artículo precedente la elección se había dejado por el contrato al acreedor, ó la una de las cosas ha perecido solamente; y entonces si es sin culpa del deudor, el acreedor debe tener la que queda; si es por culpa del deudor, el acreedor puede pedir la cosa que queda ó el precio de la que ha perecido, ó las dos cosas; y entonces, si el deudor es culpable respecto de las dos, ó aun respecto de la una de ellas, solamente el acreedor puede pedir el precio de la una y de la otra á su arbitrio. 

 

991. Si las dos cosas han perecido sin culpa del deudor y antes que se constituyera moroso, la obligación es estinguida conforme al artículo 1,094.

 

992. Los mismos principios se aplican á los casos en que haya mas de dos cosas comprendidas en la obligacion alternativa. 

 

993. La obligación es solidaria entre muchos acreedores cuando el título dá espresamente á cada uno de ellos el derecho de pedir el pago del total del crédito, y que el pago hecho á uno de ellos liberte al deudor aunque el beneficio de la obligación sea partible y dividible entre los diversos acreedores. 

 

994. Está en la elección del deudor pagar á uno ó á otro de los acreedores solidarios, mientras que no haya sido prevenido por las instancias de uno de ellos.

 

No obstante la condonacion hecha por uno de los acreedores solidarios, no liberta al deudor sino respecto de la parte de dicho acreedor.

 

995. Todo acto que interrumpa la prescripción respecto de uno de los acreedores solidarios; aprovecha á los otros acreedores. 

 

996. Hay solidaridad de parte de los deudores, cuando son obligados á una misma cosa, de modo que cada uno puede ser obligado por la totalidad, y que el pago hecho por uno solo liberte á los otros respecto del acreedor 

 

997. La obligacion puede ser solidaria aunque uno de los deudores este obligado de un modo diverso que el otro al pago de la misma cosa: por ejemplo, sí es uno obligado condicionalmente al pago que el empeño del otro es puro y simple, ó si el uno ha conseguido un plazo que no es concedido al otro.

 

998. La solidaridad no se presume, es menester que sea espresamente estipulada.

 

Esta regla cesa en los casos en que la solidaridad tiene lugar de pleno derecho en virtud de una disposición de la ley. 

 

999. El acreedor de una obligación contrahida solidariamente puede dirijirse al deudor que él quiera escojer; sin que éste pueda oponerle el beneficio de la división.

 

Las instancias hechas contra uno de los deudores no impiden al acreedor el ejercer otras contra los otros.

 

1,000. Si la cosa debida ha perecido por culpa o durante la morosidad de uno ó muchos deudores solidarios los otros coodeudores no están descargados de la obligación de pagar el precio de la cosa; pero estos no están obligados á daños é intereses. 

 

El acreedor puede solamente pedir los daños é intereses tanto contra los deudores por cuya culpa pereció la cosa, como contra los que eran morosos en entregarla. 

 

1,001. Las instancias hechas contra uno de los deudores solidarios interrumpen la prescripción respecto de todos. 

 

1,002. La demanda de los réditos intentada contra uno de los deudores solidarios hace correr los réditos respecto de todos. 

 

1,003. El coodeudor solidario demandado por él acreedor puede oponer todas las escepciones que resultan de la naturaleza de la obligacion y todas las que le son personaIes, así como las que son comunes á todos los coodeudores, 

 

Pero no puede objetar las escepciones que son puramente personales á alguno de los otros coodeudores. 

 

1,004. Cuando uno de los deudores biene á ser heredero único del acreedor, ó cuando el acreedor biene á ser el único heredero de uno de los deudores, la confucion no estingue el crédito solidario, sino en cuanto á la parte y porcion del deudor ó del acreedor. 

 

1.005. El acreedor que consiente en la división de la deuda respecto de uno de los coodeudores, conserva su acción solidaria contra los otros, pero bajo la deducion de la parte del deudor á quien ha descargado de la solidaridad. 

 

El acreedor que recibe la parte respectiva de uno de los deudores, sin reservar en la carta de pago la solidaridad ó sus derechos en general, no renuncia á la solidaridad sino respecto de este deudor. 

 

El acreedor no se reputa que remite la solidaridad al deudor cuando recibe de él una cantidad igual á la porcion á que esta obligado, si la carta de pago no espresa que es por su parte. 

 

Lo mismo se entiende de la simple demanda formada contra uno de los coodeudores por su parte si este no ha concentido en la demanda, ó si no ha sido condenado en juicio. 

 

1,006. El acreedor que recibe la porcion que cabe á uno de los coodeudores en los réditos debengados de la deuda sin reserva de sus derechos no pierde la solidaridad sino con respecto á los réditos é intereses devengados y no por lo que hace á los futuros ni en cuanto á el capital á menos que él pago dibidido se haya continuado por diez años consecutivos. 

 

1,007. La obligacion contrahida solidariamente así á el acreedor se divide de pleno derecho entre los deudores, quienes son obligados entre sí cada uno por su parte y porcion.

 

1,008. El coodeudor de una deuda solidaria que ha pagado por entero no puede repetir contra los otros sino la parte y porcion de cada uno de ellos.

 

Si uno de ellos se encuentra insolvente la pérdida que ocaciona su insolvencia se reparte igualmente entre todos los otros coodeudores solventes y el que ha hecho el pago. 

 

1,009. En el caso en que el acreedor ha renunciado a la acción solidaria con respecto de uno de los deudores, si uno ó muchos de los otros coodeudores bienen á ser insolventes la porcion de estos será repartida á prorrata entre todos los deudores, aun entre los descargados anteriormente de la solidaridad por el acreedor.

 

1,010. Si el negocio por el cual la deuda ha sido contrahida solidariamente solo era conserniente á uno de los obligados solidarios, este estará obligado á toda la deuda por delante de los otros coodeudores quienes solamente serian considerados relativamente á él como sus fiadores. 

 

1,011. La obligacion es divisible ó indivisible en tanto que tiene por objeto ó una cosa que en entrega ó un hecho que en su ejecución es ó no es suceptible de división, ya material ya intelectual. 

 

1,012. La obligacion es indivisible aunque la cosa ó el hecho que es su objeto sea divisible por su naturaleza si la relación bajo la cual es considerada en la obligacion, no la hace suceptible de ejecución parcial. 

 

1,013. La solidaridad estipulada no dá á la obligación el caracter de indivisivilidad. 

 

1,014. La obligacion que es suceptible de división debe ser ejecutada entre el acreedor y el deudor, como si ella fuese indivisible. La divisivilidad no tiene aplicación con respecto á los herederos que no pueden pedir la deuda, ó que no están obligados á pagarla, sino con respecto á las partes de que se han apoderado, ó á que están obligados como representantes del acreedor o del deudor. 

 

1,015. El principio establecido en el artículo precedente admite escepción respecto de los herederos del deudor.

 

Primero: En el caso de que la deuda es hipotecaria.

 

Segundo: Cuando es de un cuerpo cierto.

 

Tercero: Cuando se trata de la deuda alternativa de cosas á elección del acreedor de las cuales la una es indivisible.

 

Cuarto: Cuando uno de los herederos es sólo obligado por el título a la ejecución.

 

Quinto: Cuando resulta ya sea de la naturaleza del empeño ya de la cosa que hace su objeto, ya del fin que ha sido propuesto en el contrato, que la intención de los contratantes ha sido que no se pudiese pagar parcialmente la deuda.

 

En los tres primeros casos el heredero que posee la cosa debida, ó el fundo hipotecado á la deuda, puede ser demandado por el todo sobre la cosa debida ó sobre el fundo hipotecado salvo el recurso contra sus herederos. En el cuarto caso el heredero sólo obligado á la deuda, y en el quinto caso cada heredero puede ser también demandado por el todo salvo su recurso contra los coherederos.

 

1,016. Cada uno de los que han contrahido mancomunadamente una deuda indivisible, es obligado por el todo aunque la obligación no se haya contrahido sólidamente. 

 

1,017. La misma regla se aplica á los herederos de un individuo que ha contrahido igual obligación.

 

1,018. Cada heredero del acreedor puede ecsijir en su totalidad la ejecución de la obligación indivisible.

El solo no puede hacer la condonacion de la totalidad de la deuda ni recibir el precio en lugar de la cosa. Si uno de los herederos ha remitido por sí solo la deuda, ó recibido el precio de la cosa, su cooheredero no puede pedir la cosa indivisible sin perjuicio de sus recursos.

 

 1,019. La cláusula penal es aquella por la cual una persona para asegurar la ejecución de un contrato se obliga á alguna cosa de inejecución. 

 

1,020. La nulidad de la obligación principal lleva consigo la de la cláusula penal.

Pero la nulidad de esta no abatida la obligación principal.

 

1,021. El acreedor en lugar de pedir la pena estipulada contra el deudor constituido moroso, puede intentar la ejecución de la obligación principal.

 

1,022. La clausula penal es la compensacion de daños é intereses que sufre el acreedor de la inejecución de la obligación principal.

 

El no puede pedir á la vez el principal y la pena, á menos que ésta haya sido estipulada por la simple tardanza. 

 

1,023. Sea qué la obligación primitiva contenga, sea que no contenga un plazo en el cual deba ser cumplida, solamente se incurre en la pena cuando el que está obligado, ya á entregar, ya á recibir, ya á hacer es constituido moroso.

 

1,024. La pena puede ser modificada por el juez cuando la obligación principal se ha ejecutado en parte.

 

1,025. Cuando la obligación primitiva contrahida con una clausula penal es de una cosa indivisible se incurre en la pena por la contravención de uno solo de los herederos del deudor, y ella puede ser ecsijida, ya en su totalidad contra el que ha hecho la contravención, ya contra cada uno de los coherederos por su parte y porcion he hipotecariamente por él todo salvo su recurso contra el que ha dado motivo á la pena.

1,026. Cuando la obligación primitiva contrahida bajo una pena es divisible, incurre solamente en ella el heredero del deudor que contraviene á dicha obligación, y por la porcion solamente de que era deudor en la obligación principal; sin que resulte acción contra los que la han ejecutado. 

 

Se esceptúa de esta regla el caso en que la cláusula penal, siendo puesta con la intención que el pago no pudiese hacerse parcialmente, un coheredero ha impedido la ejecución de la obligación en su totalidad. En dicho caso la pena entera puede ecsijirse contra aquel, y contra los otros coherederos solamente por su porcion, salvo el. recurso de estos.

 

 1,027. Las obligaciones se estinguen.

 

Por el pago.

 

Por la novacion.

 

Por la condonación voluntaria.

 

Por la compensación.

 

Por la confusion.

 

Por la pérdida de la cosa,

 

Por la nulidad ó resision,

 

Por el efecto de la condición revocatoria que queda ya esplicada en este título.

 

Y por la prescripción que será objeto de un título particular.

 

1,028. Todo pago supone una deuda, lo que se ha pagado sin ser debido está sujeto á ser repetido.

 

La repetición no es admitida respecto de las obligaciones naturales que se han cumplido voluntariamente. 

 

1,029. Una obligación puede ser cumplida por cualquiera persona interesada en ella tal como un codeudor ó un fiador. 

 

La obligación puede también ser cumplida por un tercero que no es interesado en ella, con tal que este obre en nombre y pago del deudor, ó que si obra en su propio nombre no se subrogue á los derechos del acreedor. 

 

1,030. La obigacion de hacer no puede ser cumplida por un tercero contra la voluntad del acreedor cuando este último tiene interes que ella sea cumplida por el mismo deudor. 

 

1,031. Para pagar válidamente es menester ser propietario de  la cosa dada en pago y capaz para enagenarla. 

 

No obstante el pago de una suma en dinero ú otra cosa que se consume por el uso no puede ser demandada contra el acreedor que la ha consumido de buena fe aunque el pago se haya hecho con una cosa por el que no era su propiedad, ó incapaz de enagenarla. 

 

1,032. El pago debe hacerse al acreedor ó al que tenga su poder ó que esté autorizado por la justicia ó por la ley para recibir por él.

 

El pago hecho al que no tiene poder de recibir por el acreedor, es válido, si este lo ratifica, ó si se aprovecha de él 

 

1,033. E! pago hecho de buena fé al que está en posesión del crédito, es válido, aunque el poseedor sea en seguida despojado judicialmente de dicho crédito. 

 

1,034. El pago hecho al acreedor no es válido, si el era incapaz de recibirlo; á no ser que el deudor pruebe que la cosa pagada se ha convertido en provecho del acreedor. 

 

1,035. El pago hecho por el deudor á su acreedor en perjuicio de su embargo ó de una oposision, no es válido respecto de los acreedores embargantes ú oponentes: estos pueden segun su derecho obligarle á pagar de nuevo, salvo, en este caso solamente su recurso contra el acreedor.

 

1.036. El acreedor no puede ser obligado á recibir una cosa distinta de la que es debida, aunque el valor de la cosa ofrecida sea igual ó aun mayor.

 

1,037. El deudor no puede obligar al acreedor para que reciba en parte el pago de una deuda aun divisible. 

 

El juez sin embargo puede en consideración á las circunstancias del deudor, y usando de este poder con una grande circunspeccion, conceder plazos moderados para el pago, y sobre ser á la ejecución de la instancia permaneciendo todas las cosas en su estado.

 

1,038. El deudor de un cuerpo cierto y determinado es libertado por la entrega de la cosa en el estado en que se encuentra al tiempo de la tradición, con tal que los deterioros que han sobrebenido á ella no vengan por su culpa, ni por la de las personas de que es responsable, ó que no haya sido moroso antes de dichos deterioros. 

 

1,039. Si la deuda es de una cosa que solamente es determinada en cuanto á su especie, el deudor no estará obligado; para ser libertado, á darla de la mejor especie; pero no podrá ofrecerla de la mas mala. 

 

1,040. El pago debe ser ejecutado en el lugar designado por el contrato. Si no ha sido designado el lugar, el pago, cuando se trata de un cuerpo cierto y determinado, debe hacerse en el lugar donde se hallaba al tiempo de la obligación, la cosa que hace el objeto de ella. 

 

Fuera de estos dos casos el pago debe hacerse en el domicilio del deudor. 

 

1,041. Los gastos de los comprovantes del pago sen á cargo del deudor. 

 

1,042. La subrrogacion en los derechos del acreedor en favor de una tercera persona que le paga es, ó convencional ó legal, 

 

1,043. Esta subrogación es convencional;

 

Primero: Cuando el acreedor recibiendo su pago de un tercero lo subrroga en sus derechos, acciones, privilegios ó hipotecas contra el deudor: esta subrrogacion debe ser espresa y hecha en el mismo tiempo que el pagó. 

 

Segundo: Cuando el deudor toma prestada una suma para pagar con ella su deuda y para subrrogar al prestamista en los derechos del acreedor. Es necesario para que sea válida esta subrrogacion que el acto del préstamo y la carta de pago sean autorizados por un escribano público, ó por un alcalde donde no haya escribano; que en el acto del préstamo se declare que la suma ha sido prestada para hacer el pago, y que en el recibo se declare que el pago se ha Hecho con el dinero ministrado a este efecto por el nuevo acreedor. Esta subrrogacion se obra sin la concurrencia de la voluntad del acreedor. 

 

1,044. La subrrogacion tiene lugar de pleno derecho.

 

Primero: En favor del que siendo el mismo acreedor paga á otro acreedor, que le es preferible á causa de sus privilegios é hipotecas.

 

Segundo: En favor del comprador de un inmueble que emplea el precio de el en el pago de los acreedores á los cuales esta heredad se hallaba hipotecada. 

 

Tercero: En favor del que siendo obligado con otros ó por otros al pago de la deuda tenia interes en satisfacerla. 

 

Cuarto: En favor del heredero beneficiario que ha pagado con su propio dinero las deudas de la succesion. 

 

1,045. Las subrrogaciones establecidas por los artículos precedentes tienen lugar tanto contra los fiadores como contra los deudores; pero ellas no pueden dañar al acreedor cuando solamente ha sido pagado en parte; en este caso él puede ejercer sus derechos por lo que se le queda debiendo con preferencia á aquel de quien solo ha recibido un pago parcial.

 

1,046. El deudor de muchas deudas cuando hace algún pago tiene el derecho de declarar, cual es la deuda, que intenta satisfacer.

 

1,047. El deudor de una deuda que produce interes ó réditos no puede, sin el concentimiento del acreedor imputar el pago sobre el capital con preferencia á los réditos devengados. El pago hecho sobre el capital y réditos; pero que no es integro se imputa primeramente sobre los réditos.

 

1,048. Cuando el deudor de diversas deudas ha aceptado un recibo por el cual el acreedor ha imputado el pago sobre una de estas deudas especialmente el deudor no puede pedir la imputación sobre una deuda distinta á menos que haya habido dolo ó sorpresa de parte del acreedor. 

 

1,049. Cuando el recibo no espresa alguna imputación, el pago no debe ser imputado sobre la deuda que el deudor tenia por entonces mas interes en satisfacer entre las demás; sino sobre la deuda de plazo vencido, aunque menos honerosa que las demás. 

 

Si las deudas son de igual naturaleza, la imputación se hace sobre la mas antigua. En igualdad de todas circunstancias se hace proporcionalmente la imputación. 

 

1,050. Cuando el acreedor reusa recibir el pago, el deudor puede hacerle ofrecimientos reales, y por la resistencia del acreedor en asceptarlos consignar la cantidad ó la cosa ofrecida. 

 

Los ofrecimientos reales seguidos de una consignación libertan al deudor y se reputan respecto de aquel como pago, cuando son hechos válidamente y la cosa á si consignada queda de cuenta y riesgo del acreedor. 

 

1,051. Para que los ofrecimientos reales sean válidos es necesario. 

 

Primero: Que sean hechos al acreedor capaz de recibir ó á su apoderado. 

 

Segundo: Que sean hechos por una persona capaz de pagar. 

 

Tercero: Que sean de toda la cantidad que se debe de los réditos devengados, de los gastos líquidos, y de una suma para los gastos no líquidos, sin perjuicio de completarla. 

 

Cuarto: Que se haya cumplido el plazo; si fue estipulado en favor del acreedor. 

 

Quinto: Que la condición bajo la cual fue contrahida la deuda, se haya verificado.

 

Sesto: Que los ofrecimientos sean hechos en el lugar en  que se ha convertido para el pago y que sino hay convenio especial sobre lugar del pago, sean hechos ó á la persona del acreedor ó en su domicilio, ó en el domicilio escojido para la ejecución del contrató. 

 

Sétimo: Que los ofrecimientos se hagan por un escribano público ú otra persona autorizada para estos actos. 

 

1,052. No es necesario para la valides de la consignacion que sea autorizada por el juez; pues basta. 

 

Primero: Que haya sido precedida de una intimación hecha al acreedor, y que contenga la indicación del dia, hora y lugar en que la cosa ofrecida será depocitada. 

 

Segundo: Que el deudor sea desprendido ó desapropiado de la cosa ofrecida poniéndola en el deposito indicado por la ley para recibir las concignaciones, con los réditos devengados hasta el dia del deposito. 

 

Tercero: Que el escribano ó el oficial ministerial practique las diligencias que comprendan los ofrecimientos reales, la resistencia que ha hecho el acreedor de recibirlos, ó de su falta de comparecencia, y en fin del deposito. 

 

Cuarto: Que en caso de no comparecencia de parte del acreedor se le notifiquen las diligencias del deposito con intimación de que saque la cosa depocitada. 

 

1,053. Los gastos de los ofrecimientos reales y de la consignación son a cargo del acreedor si son válidos. 

 

1,054. Mientras que la consignación no haya sido aceptada por el acreedor, el deudor puede retirarla, y si en efecto la retira, sus codeudores ó sus fiadores no son libertados. 

 

1,055. Cuando el deudor ha obtenido una sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada, que ha declarado sus ofrecimientos y su consignación buenos y válidos, no puede aun con el consentimiento del acreedor retirar su consignación en perjuicio de sus codeudores ó fiadores. 

 

1,056. El acreedor que ha consentido que el deudor retirase su consignación, despues de haber sido declarada válida por sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada, no puede ejercer para el pago de su crédito, los privilegios é hipotecas que eran afectos á el. 

 

1,057. Si la cosa debida es un cuerpo determinado que debe entregarse en el lugar en que se encuentra, e! deudor debe requerir al acreedor para que lo llebe por acto notificado á su persona ó en su domicilio ó en el domicilio fijado para la ejecución del contrato. 

 

Hecho este requerimento, si el acreedor no lleva la cosa y el deudor tiene necesidad del lugar que ella ocupa, este podrá obtener de la justicia el permiso de ponerla en deposito en otro lugar. 

 

1,058. La cesión de bienes es la resignación que hace un deudor de todos sus bienes á sus acreedores cuando se encuentra fuera de estado de pagar sus deudas. 

 

1,059. La cesión de bienes es voluntaria o judicial. 

 

1,060. La cesión de bienes voluntaria es la que los acreedores aceptan voluntariamente y que no tiene otro efecto que el que resulta de las estipulaciones mismas del contrato celebrado entre ellos y el deudor. 

 

1,061. La cesión judicial es un beneficio que la ley concede al deudor desgraciado y de buena fe al cual es permitido para que su deuda no pase del caracter de civil y tenga por consiguiente la libertad de su persona, de hacer ante la justicia la entrega de todos sus bienes á sus acreedores, no obstando cualquiera estipulación contraria.

 

1,062 La cesión judicial no confiere la propiedad a los acreedores, y les dá solamente el derecho de hacer vender los bienes en su provecho y de percibir los réditos hasta la venta.

 

1,063. Los acreedores no pueden reusar la cesion judicial, si no es en los casos esceptuados por la ley.

 

Ella liberta al deudor de la captura prisión.

 

Por lo demás no liberta al deudor sino hasta el valor de los bienes cedidos; y en el caso en que hayan sido insuficientes, si el deudor adquiere de nuevo otros, está obligado á completar el pago de sus deudas. 

 

1,064. La novacion se obra de tres maneras. 

 

Primero: Cuando el deudor contrahe así á su acreedor una nueva deuda, que se substituye á la antigua, la cual es estinguida. 

 

Segundo: Cuando un nuevo deudor se substituye al antiguo el cual es descargado por el acreedor. 

 

Tercero: Cuando por el efecto de un nuevo empeño un nuevo acreedor se substituye al antiguo respecto del cual es descargado el deudor. 

 

1.065. La novacion no se puede obrar si no es entre personas capaces de contratar. 

 

1.066. La novacion no se presume; es necesario qué la voluntad de hacerla resulte claramente del acto. 

 

1,067. La novacion por la substitucion de un nuevo deudor puede hacerse sin la concurrencia del primer deudor.

 

1,068. La delegación por la cual un deudor da al acreedor otro deudor que se obliga así al acreedor, no produce novacion si el acreedor, no ha declarado espesamente que descargaba á su deudor, que hizo la delegación. 

 

1,069. El acreedor que ha descargado al deudor por quien se ha hecho la delegación, no tiene recurso contra este deudor si el delegado biene á ser insolvente á menos que el acto no contenga una reserva especial, ó que el delegado no estubiese ya fallido claramente ó quebrado en el momento de la delegación. 

 

1,070. La simple indicación hecha por el deudor de una persona que debe pagar en su lugar no produce novacion. 

 

Lo mismo es de la simple indicación hecha por el acreedor de una persona que debe recibir por él. 

 

1,071. Los privilegios he hipotecas del antiguo crédito no pasan al que le es substituido, á menos que el acreedor los haya reservado espresaménte.

 

1,072. Cuando la novacion se hace por la substitución de un nuevo deudor, los privilegios é hipotecas primitivos del crédito no pueden pasar sobre los bienes del nuevo deudor. 

 

1,073. Cuando la novacion se hace entre el acreedor y uno de los deudores solidarios los privilegios é hipotecas del antiguo crédito solamente se pueden reservar sobre los bienes del que contrahe la nueva deuda. 

 

1,074. Por la novación hecha entre el acreedor, y uno de los deudores solidarios los codeudores son libertados.

 

La novacion practicada respecto del deudor principal liberta á los fiadores. 

 

No obstante si el acreedor ha ecsijido en el primer caso la anuencia de los codeudores, ó en el segundo la de los fiadores, el antiguo crédito subsiste, si los codeudores ó los fiadores reusan acceder al nuevo acomodamiento. 

 

1,075. La entrega voluntaria de documento original y privado y que forma el título, hecho por el acreedor al deudor hace prueva de que el deudor ha sido libertado. 

 

1,076. La entrega voluntaria de la escritura pública que forma el título hace presumir el perdón de la deuda ó el pago sin perjuicio de la prueba contraria.

 

1,077. La entrega del título original contenida en un documento privado ó de una escritura pública comprensiva del título á uno de los deudores solidarios tiene el mismo efecto en favor de sus codeudores.

 

1,078. La condonacion convencional en favor de uno de los deudores solidarios liberta á todos los otros á menos que el acreedor haya reservado espresamente sus derechos contra estos últimos. 

 

En este último caso el acreedor solo puede repetir la deuda despues de haber deducido la parte de aquel á quien hizo la condonacion. 

 

1,079. La entrega de la cosa dada en prenda y seguridad no basta para hacer presumir el perdón de la deuda. 

 

1,080. La condonacion convencional concedida al deudor principal liberta á los fiadores. 

 

La concedida al fiador no liberta al deudor principal. 

 

La concedida á uno de los fiadores no liberta á los otros. 

 

1,081. Lo que el acreedor ha recibido de un fiador para descargarlo de su fianza debe ser imputado sobre la deuda y producir el descargo del deudor principal y de los otros fiadores. 

 

1,082. Cuando dos personas son deudoras la una á la otra se obra entre ellas una compensación que estingue las dos deudas, del modo y en los casos espresados á continuación, 

 

1,083. La compensación se obra de pleno derecho por la sola fuerza de la ley á un sin conocimiento de los deudores; las dos deudas se estinguen reciprocamente en el instante en que comiensan á la vez hasta la concurrencia de sus cuotas respectivas. 

 

1,084. La compensación solamente tiene lugar entre dos deudas que tienen por objeto una suma de dinero ó cantidad determinada de cosas de la misma especie, y que son igualmente líquidas y ecsijibles. 

 

1,085. El plazo dado por gracia no es un obstáculo para la compensación. 

 

1,086. La compensacion tiene lugar cualesquiera que sean las causas de las deudas; esceptuados los casos siguientes. 

 

Primero: De la demanda sobre restitución de una cosa de la que el propietario ha sido, injustamente despojado. 

 

Segundo: De la demanda sobre restitución de un deposito y de un préstamo para el uso.

 

Tercero: De una deuda que tiene por causa alimentos. 

 

1,087. El fiador puedo oponer la compensación de lo que el acreedor debe al deudor principal; pero el deudor principal no puede oponer la compensación de lo que el acreedor debe al fiador. 

 

El deudor solidario tampoco puede oponer la compensación de lo que el acreedor debe á su codeudor. 

 

1,088. El deudor que ha aceptado pura y simplemente la cesión que un acreedor ha hecho de sus derechos á un tercero no puede oponer el cesionario la compensación que hubiera podido oponer antes de la aceptación al cedente.

 

La cesión que no ha sido aceptada por el deudor; pero que le ha sido notificada, no impide la compensación de los creditos posteriores á dicha notificación. 

 

1,089. Cuando dos deudas no son pagaderas en el mismo lugar se puede oponer la compensación solamente con descuento de los gastos de la entrega.

 

1,090. Cuando hay muchas deudas compensables á cargo de una misma persona, se siguen para la compensación las reglas establecidas para la imputación de pagos en el Artículo 1,049. 

 

1,091. La compensación no tiene lugar en perjuicio de los derechos adquiridos por un tercero. 

 

1,092. Cuando las cualidades de deudor y de acreedor se reunen en la misma persona se hace una confucion de derecho que estingue los créditos.

 

1,093. La confusion que se obra en la persona del deudor principal, aprovecha á sus fiadores. 

 

La que se obra en la persona del fiador no produce la estincion de la obligación principal. 

 

La que se obra en la persona del acreedor no aprovecha á sus codeudores solidarios sino en cuanto á la porcion de que él era deudor. 

 

1,094. Cuando el cuerpo cierto y determinado que era objeto de la obligación perece espuesto fuera del comercio ó se pierde de modo que se ignore absolutamente su ecsistencia, la obligación es estinguida si la cosa ha perecido ó se ha perdido sin culpa del deudor y antes que el fuese moroso.

 

Aun cuando el deudor es moroso, si no es responsable, á los casos fortuitos la obligación se estingue en el caso en que la cosa hubiera igualmente perecido en poder del acreedor si le hubiera sido entregada.

 

El deudor está obligado á probar el caso fortuito que se alega por él.

 

De cualquiera manera que la cosa robada haya perecido ó se haya perdido no dispensa al que la robo de la restitución del precio. 

 

1,095. Cuando la cosa ha perecido ó ha sido perdida sin culpa del deudor, este está obligado á ceder á su acreedor los derechos ó acciones que tenga para ser indemnizado de la pérdida de dicha cosa. 

 

1,096. En todos los casos en que la acción sobre nulidad ó resicion de un contrato, no se limita á un tiempo menor en virtud de una ley particular, esta accion dura diez años.

 

Este tiempo no corre en caso de violencia sino desde el dia en que ella ha cesado, en caso de error ó de dolo en el dia en que han sido descubiertos; y con respecto á los actos celebrados por mujeres casadas no autorizadas desde el día de la muerte del marido.

 

El tiempo no corre respecto de los actos celebrados por los interdictos, sino desde el día en que se levanta la interdicción, y con respecto á los actos de los menores, desde el día en que se empiesa la mayoría.

 

1,097. La simple lecion da lugar á la resicion en favor del menor no emancipado, contra toda especie de contrato, y en favor del menor emancipado, contra todos los contratos que ecseden los límites de su capacidad, determinada ya en los títulos de la minoría y de la emancipación. 

 

1.098. El menor no tiene derecho á la restitución por causa de lesión, cuando esta resulta de un acontecimiento casual é imprevisto. 

 

1,099. La simple declaración de mayoridad hecha por el menor, no le priva de su derecho á la restitución. 

 

1,100. El menor comerciante, ó artesano, no tiene derecho á la restitución por los empeños que ha contrahido en razon de su comercio ó de su arte.

 

1,101. El menor no tiene derecho a la restitución por las obligaciones que le resultan de su delito, ó cuasi delito. 

 

1,102. El menor no se admite á repetir contra el empeño que había formado en su minoría, cuando lo ha ractificado en su mayoría, ya sea que este empeño fuese nulo en su forma, ya sea que estubiese sugeto á restitución. 

 

1,103. Cuando los menores, los interdictos, ó las mugeres casadas, se admiten en virtud de estas cualidades á pedir la restitución, el reintegro de lo que se habría pagado, en virtud de sus empeños, durante la minoridad, la interdicción ó el matrimonio, no puede ser ecsijido; á menos que no se pruebe que lo que se ha pagado ha redundado en provecho de los referidos. 

 

1,104. Los mayores solamente tienen derecho á la restitución por causa de lesión en los casos y bajo las condiciones espresadas en el presente código. 

 

1,105. Cuando las formalidades requeridas respecto de los menores ó de los interdictos, ya para la enagenacion de los bienes raíces, ya en una partición de herencia, han sido observadas, ellas se consideran con relación á estos actos, como si los hubieran celebrado en la mayoridad ó antes de la interdicción. 

 

1,106. El que reclama la ejecución de una obligacion debe provarla.

 

Recíprocamente el que se pretende libertado debe justificar el pago ó el hecho que ha producido la estincion de su obligación. 

 

1,107. Las pruebas de las obligaciones y de su estincion son las escrituras, los testigos, las presunciones, la confecion de parte, y el juramento. 

 

1,108. La escritura pública es la que ha sido autorizada por un escribano público, ó por otro funcionario facultado para cartular y con las solemnidades requeridas por derecho. 

 

1,109. La escritura que no es pública por incapacidad del oficial ante quien ha pasado ó por defecto de las formulas y solemnidades esenciales, vale como escritura privada si ha sido firmada por las partes ó á nombre de ellas. 

 

1,110. La escritura pública hace plena fe del contrato que contiene entre las partes contratantes y sus herederos ó causantes. 

 

No obstante, en caso de que se acuse de falcedad en lo principal ó en algun incidente, los tribunales podrán, segun las circunstancias, suspender provicionalmente la ejecución de la obligación, cuya falcedad se arguye, 

 

1,111. La escritura ya sea pública ó privada hace fé entre la partes aun de lo que se espresa en ella en términos enunciativos con tal que la indicación tenga una relación directa con la disposición principal ó contrato. Las indicaciones estrañas al contrato solo pueden servir de un principio de prueba. 

 

1,112. El escrito bajo signos privados que se llama escritura privada reconocido y confesado por verdadero, tiene entre los que lo han subscrito y entre sus herederos y causantes la misma fe que la escritura pública. 

 

1,113. Aquel á quien se opone una escritura privada está obligado á confesar ó á negar formalmente el documento y su firma.

 

Sus herederos ó causantes pueden declarar que no conocen la letra ni la firma de su autor.

 

1,114. En el caso en que la parte niegue su firma ó en que sus herederos ó causantes declaren no conocer la verificación debe ser ordenada en justicia. 

 

1,115. Los documentos privados que contienen contratos bilaterales no son válidos, si no se hacen otros tantos originales como hay partes que tengan un interés distinto en ellos. 

 

Basta un original para todas las personas que tienen el mismo interés. 

 

Cada original debe hacer mención del número de los originales que se han hecho. 

 

No obstante la falta de mención de que los originales han sido hechos dobles, triples &c. no puede oponerse por aquel que ha ejecutado por su parte el contrato contenido en el documento. 

 

1,116. Las escrituras privadas por las cuales se deroga una escritura pública solo tienen su efecto entre las partes contratantes; pero no pueden producir alguno contra terceras personas. 

 

1,117. La fecha ó data de las escrituras privadas no puede dañar á una obligación contenida en una escritura pública. 

 

1,118. Los libros de los mercaderes no hacen prueba contra las personas no mercaderes sin perjuicio á lo que se dispone respecto del juramento. 

 

1,119. Los libros de mercaderes hacen prueba contra ellos, pero el que quiera valerse de ella debe pasar por lo que dichos libros contienen en contra de su pretencion. 

 

1,120. Los apuntes y papeles domésticos no hacen un título ni prueba en favor del que los ha escrito. Pero hacen fé contra él. 

 

Primero: En todos los casos en que espresan formalmente un pago recibido. 

 

Segundo: Cuando contienen espresa mención que la nota se ha hecho para que sirva de titulo en favor del individuo en cuyo provecho espresa una obligación.

 

1,121. La nota escrita por el acreedor, a continuación, en el margen, ó en el dorso de un título que ha permanecido siempre en su poder, hace fe cuando dicha nota propende á establecer la libertad del deudor.

 

1,122. Los testimonios compulsados por escribano publico ó por otro funcionario autorizado al efecto, cuando el título original subsiste no hacen fe sino de lo que se contiene en el título original cuya presentación siempre se puede ecsijir.

 

1,123. Cuando el título original no ecsiste, los testimonios legalizados suficientemente hacen fe según las distinciones siguientes.

 

Primero: Los primeros testimonios espedidos por el mismo escribano al tiempo que autorizó el acto hacen la misma fe que el título original. 

 

Segundo: Las copias ó testimonios sacados del original por la autoridad del juez ó magistrados presentes las partes ó debidamente citadas; ó los que han sido sacados en presencia de las partes y con su consentimiento recíproco hacen la misma fé que el titulo original. 

 

Tercero: Los testimonios que sin la autoridad del juez ó magistrado, ó sin el consentimiento y citación de las partes hubieren sido sacados de la minuta ecsistente en el protocolo por el escribano que autorizo el acto, o por uno de sus succesores ó por otro oficial público que en calidad de tal sea depositario del protocolo podran en caso de haberse perdido el original hacer fe cuando sean antiguos. Se consideran como antiguos cuando tienen mas de treinta años de haberse compulsado; pero si tienen menos de treinta años solo pueden servir de un principio de pruebe por escrito. 

 

Cuarto: Los testimonios sacados de otros testimonios sin el consentimiento de las partes podrán considerarse como un principio de prueba por escrito.

 

1,124. Para todo contrato de que resultare la enagenacion de bienes raices, cuyo valor sea de mil pesos o mas deberá hacerse escritura publica, pasada ante un escribano, ó ante el juez del partido. 

 

1,125. En los contratos para enagenar bienes raices cuyo valor no llegare a mil pesos: y en los contratos de bienes muebles de valor de mil o mas pesos, cuya ejecución ó pago se difieran por mas de seis meses, deberá hacerse escritura pública, ó privada, firmada por las partes ó por otras personas a su nombre. 

 

Lo dispuesto en el presente artículo es sin perjuicio de lo que disponen las leyes del comercio. 

 

1,126. La escritura pública ó privada que se ecsije en los dos artículos anteriores es como una prueba del contrato; y no como una fórmula esencial cuya falta inválida el acto; ecepto de ciertos contratos que para que sean validos deben ser redactados por escrito como se ordena en los títulos particulares de dichos contratos. 

 

1,127. No se admitirá la prueba por testigos contra lo contenido en las escrituras públicas, ó privadas reconocidas por verdaderas; a menos que sea contra alguna indicación inconecsa y estraña á la disposición principal contenida en la escritura. 

 

1,128. También se admitirá la prueba por testigos cuando la escritura sea atacada de falcedad ó de nulidad por inobservancia de las fórmulas y requisitos ó por incompetencia del oficial ante quien pasó la escritura. 

 

1,129. En todos los casos en que debe hacerse escritura pública ó privada se admitira la prueba por testigos cuando hubiere un principio de prueba por escrito. 

 

Se llama así todo escrito ó apunte que emane de aquel contra quien se ha puesto la demanda ó de su representante, y que hace verosímil el hecho alegado. 

 

1,130. La prueba por testigos es admisible.

 

Primero: En las obligaciones que hacen de los cuasi contratos, y de los delitos, ó cuasidelitos.

 

Segundo: En los depósitos hechos en caso de insendio, ruina, ó tumulto: y en los hechos por viajeros en sus posadas.

 

Tercero: En las obligaciones contrahidas en caso de acsidentes imprevistos, en que no se pudieron hacer escrituras. 

 

Cuarto: Cuando el acreedor ha perdido el título que le serbia de prueba literal por consecuencia de un accidente imprevisto. 

 

Quinto: Cuando el acreedor no ha podido procurarse una prueba literal, de la obligación que se ha contrahido con él. 

 

Sesto: En todos los casos en que la ley no ecsije espresamente la prueba literal para la valides del acto. 

 

1,131. Las presunciones son consecuencias que la ley ó el juez deduce de un hecho conocido á otro desconocido . 

 

1,132. La presunción legal es la que en virtud de una ley especial es inherente á ciertos actos: tales son. 

 

Primero: Los actos que la ley declara nulos por que se presumen hechos en favor de sus disposiciones.

 

Segundo: Los casos en los cuales la ley declara, que la propiedad ó la libertad de la deuda resultan de ciertas circunstancias determinadas.

 

Tercero: La autoridad que la ley atribuye á la cosa juzgada.

 

Cuarto: La fuerza que la ley atribuye á la confecion de la parte ó á su juramento.

 

1,133. La autoridad de la cosa juzgada solo tiene lugar respecto del objeto de la sentencia.

 

Es menester que la cosa demandada sea la misma que demanda se funde en la misma causa, que la demanda sea entre las mismas partes, y formada por ellas, y contra ellas bajo la misma cualidad. 

 

1,134 La presunción legal dispensa de toda prueba á aquel en cuyo provecho ecsiste. 

 

Ninguna prueba se admite contra la presunción de la ley, cuando ella anula ciertos actos ó niega la acción en justicia á menos que la ley haya reservado la prueba contraria y sin perjuicio de lo que se dispone sobre la confesión judicial y el juramento. 

 

1,135. Las presunciones que no se establecen por la ley, se dejan á las luces y á la prudencia del juez: quien solamente debe admitir presunciones graves, y solo en los casos en que la ley admite las pruebas testimoniales á menos que el acto sea atacado por causa de fraude ó de dolo. 

 

1,136. La confesion de la parte es ó estrajudicial ó judicial.

 

1,137. El alegato de una confesión estrajudicial puramente verval es inutil, siempre que se trata de una demanda en la que no sería admitida la prueba testimonial. 

 

1,138. La confesion judicial es la declaración que hace ante la justicia la parte ó su apoderado especial. 

 

Ella hace plena fe contra el que la ha hecho.

 

N o puede ser dividida contra él.

 

No puede ser revocada, si no es que se pruebe que ha sido consecuencia de violencia ó de un error de hecho. 

 

Pero no podrá ser revocada bajo pretesto de un error de derecho. 

 

1,139. El juramento judicial es de dos especies, 

 

Primero: El que una parte ecsije á la otra para hacer depender de él la sentencia de la causa y se llama desicivo. 

 

Segundo: El que es ecsijido de oficio por el juez á la una ó la otra de las partes. 

 

1,140. El juramento desicivo puede ser ecsijido sobre cualquiera especie de litis; pero solamente sobre un hecho personal de la parte á la cual se le ecsije. 

 

1,141. El puede ser ecsijido en cualquiera estado de la causa y aunque no ecsista ningún principio de prueba de la demanda ó de la ecepcion sobre la cual es provocado. 

 

1,142. Aquel á quien el juramento es ecsijido que lo reusa, y no, consiente en prestarlo á su adversario debe sucumbir en su demanda ó en su acepción. 

 

1,143. El juramento no puede ser ecsijido cuando el hecho sobre que versa, no es de las dos partes, sino puramente personal del que lo ecsije. 

 

1,144. La parte que ha ecsijido el juramento no puede retratarse cuando el adversario ha declarado que está pronto á hacer este juramento. 

 

El juramento no forma prueba sino en favor ó en contra de el que lo ha ecsijido y sus herederos ó causantes.

 

No obstante el juramento ecsijido por uno de los acreedores solidarios al deudor, no liberta á este sino solamente en cuanto á la parte de dicho acreedor. 

 

El juramento ecsijido al deudor principal liberta igualmente á los fiadores.

 

El ecsijido á uno de los deudores solidarios aprovecha á los codeudores.

 

Y el ecsijido al fiador aprobecha al deudor principal.

 

En estos dos últimos casos el juramento del codeudor solidario ó del fiador no aprovecha á los otros codeudores ni al deudor principal, sino cuando ha sido ecsijido sobre la deuda, pero no sobre el hecho de la solidaridad, ó de la fianza,

 

1,145. El juez puede pedir á una de las partes el juramento ó para hacer depender de él, la desicion de la causa, ó solamente para determinar la cantidad de la condenación. . 

 

1,146. El juez no puede pedir de oficio el juramento ya sobre la demanda ya sobre la acepción que se alega contra ella, sino bajo las dos condiciones siguientes. 

 

Primera: Que la demanda ó la escepcion no sean plenamente justificadas. 

 

Segunda: Que la demanda ó la escepcion no sean enteramente destituidas de pruebas. 

 

Fuera de estos dos casos el juez debe admitir ó rechasar pura y simplemente la demanda. 

 

1.147. El juramento sobre el valor de la cosa demandada no puede pedirse por el juez al demandante sino cuando sea imposible aberiguar de otro modo este valor.

 

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