MATRIMONIO Y DIVORCIO ANTE NOTARIO

DR. CARLOS CORREA ROJO

1.15 LEY SOBRE RELACIONES FAMILIARES

El 9 abril de 1917 Venustiano Carranza, Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, Encargado del Poder Ejecutivo de la Nación, emite la Ley sobre Relaciones Familiares, la cual se publicó en el Diario Oficial durante los días 14 de abril al 11 de mayo de 1917, la cual comenzó a regir desde la fecha de su publicación.

En términos del artículo 9o de las “Disposiciones Varias” (transitorios), quedaron derogados del Código Civil publicado por el decreto de 15 de mayo de 1884, del Libro Primero, De las personas, los capítulos de los Títulos que ha continuación relacionamos:

Del Título Cuarto, De las actas del estado civil, el Capítulo VI, De las actas de matrimonio.

Del Título Quinto, Del matrimonio, los capítulos:

I. De los requisitos necesarios para contraer matrimonio;

II. Del parentesco, sus líneas y grados;

III. De los derechos y obligaciones que nacen del matrimonio;

IV. De los alimentos;

V. Del divorcio; y

VI. De los matrimonios nulos e ilícitos.

Del Título Octavo, De la Patria Potestad, los Capítulos I, II, III y IV.

Del Título Noveno, De la Tutela, los Capítulos I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII, IX, X, XI, XII, XIII y XIV.

El Título décimo, Del Curador.

Del Título Undécimo, los Capítulos I de la emancipación y II de la mayoría de edad.

Del Título Duodécimo, De los ausentes é ignorados, los Capítulos I, II, III, IV, V, VI y VII.

Del Libro Tercero, De los Contratos, el Título Décimo, Del Contrato de matrimonio con relación a los bienes de los consortes, los Capítulos:

I. Disposiciones generales;

II. De las capitulaciones matrimoniales;

III. De la sociedad voluntaria;

IV. De la sociedad legal;

V. De la administración de la sociedad legal;

VI. De la liquidación de la sociedad legal;

VII. De la separación de bienes;

VIII. De las donaciones antenupciales;

IX. De las donaciones entre consortes;

X. De la dote;

XI. De la administración de la dote;

XII. De las acciones dotales; y

XIII. De la restitución de la dote.

Buscaremos analizar esta Ley, en relación a los temas que hemos abordado relativos al matrimonio, al contrato de matrimonio con relación a los bienes de los consortes, a las capitulaciones matrimoniales y al régimen patrimonial del citado contrato y el divorcio.

Las consideraciones de la Ley señalaron, que en el informe que presentó esta Primera Jefatura del Ejército Constitucionalista al Congreso Constituyente, se expresó, que pronto se expedirían leyes para establecer la familia “sobre bases más racionales y justas, que eleven a los consortes a la alta misión que la sociedad y la naturaleza ponen a su cargo, de propagar la especie y fundar la familia”;

Que la promulgación de la ley del divorcio y se hizo necesario adaptar al nuevo estado de cosas, los derechos y obligaciones entre los consortes, así como las relaciones concernientes a la paternidad y filiación, reconocimiento de hijos, patria potestad, emancipación y tutela, tanto por causa de minoridad, como por otras incapacidades:

“Que las legislaciones posteriores, aunque reconocieron al matrimonio como contrato, no llegaron a modificar las antiguas relaciones que producía por los aspectos políticos y religiosos con que fue considerado, sino antes bien, al aceptar la idea canónica de la indisolubilidad del vínculo matrimonial, llegaron a darle, con relación a los bienes de los cónyuges, el carácter de una sociedad universal, duradera por tiempo ilimitado, que sólo dejaba de subsistir por voluntad expresa de los cónyuges, y previa autorización judicial, que no debía otorgarse sino por causa grave, idea que no se compadece con el objeto actual del matrimonio, ya que, siendo sus objetos esenciales la perpetuación de la especia y la ayuda mutua, no es de ninguna manera indispensable una indisolubilidad que, en muchos casos, puede ser contraria a los fines de las nupcias, ni mucho menos una autoridad absoluta de uno solo de los consortes, con perjuicio de los derechos del otro, cuando en realidad lo que se necesita es una cooperación libre y espontánea de ambos, ya que los dos contribuyen en esferas insubstituibles a los fines del matrimonio; y produciéndose, además el absurdo de que, mientras la Constitución de 57 establecía en su artículo 5o. la ineficacia de cualquier pacto que tuviera por objeto la pérdida, menoscabo o irrevocable sacrificio de la libertad del hombre, el Código Civil por el sólo hecho de que la mujer celebrara un contrato de matrimonio, la incapacitaba por completo, privándola de su libertad hasta el grado de dejarla impedida para celebrar el convenio más insignificante, pasando por alto el precepto categórico del artículo constitucional citado.”

“Que las modificaciones más importantes, relativas a las instituciones familiares deben ocuparse desde luego de facilitar el matrimonio, … pero sin que esto sea óbice para que se cuiden los intereses de los contrayentes y de la sociedad, …”

“Que en las relaciones pecuniarias de los esposos es en donde más se deja sentir la influencia de las antiguas ideas, pues mientras el marido sea administrador de los bienes comunes y representante legítimo de la mujer, quien no puede celebrar ningún acto ni contrato sin la autorización de aquél, se conserva prácticamente el sistema romano que colocaba por completo a la mujer bajo la potestad del marido; y como por otra parte la indisolubilidad del vínculo matrimonial estableciendo la comunidad perpetua de vida, dió origen a la de intereses creando así la sociedad legal, salvo el caso de que previamente se estableciera una voluntaria o se pactara la separación de bienes, la mujer, y muy especialmente la mexicana, que es toda abnegación y ternura, ha sido frecuentemente víctima de explotaciones inicuas que el Estado debe impedir, y mucho más ahora que, establecido el divorcio, se hace necesario evitar que, satisfecha la codicia de los aventureros o arruinada la mujer, sea ésta abandonada, después de haber perdido su belleza y su fortuna, sin que el marido conserve para con ella más que obligaciones insignificantes y con frecuencia poco garantizadas; y así, pues, no habiendo necesidad ya de presumir la sociedad legal, se dispone expresamente que los bienes comunales, mientras permanezcan indivisos, sean administrados de común acuerdo; que cada uno de los cónyuges conserve la administración y propiedad de sus bienes personales, así como de los frutos de éstos, y la completa capacidad para contratar y obligarse; pero sin perjuicio de la unidad de la familia y sin excluir la ayuda mutua, pues se deja en libertad a ambos consortes para conferirse mandato y para comunicarse los frutos de sus bienes, aunque aceptándose como medidas de protección en favor de la mujer, que ésta no reciba del marido menos de lo que ella le dá, que no pueda otorgar fianza en favor de aquél y que no se obligue jamás solidariamente con el marido, en negocio de éste”

“Que establecida la separación de bienes entre los esposos, la tranquilidad del hogar no quedaría debidamente asegurada si la impericia de uno u otro, su prodigalidad, o simplemente la falta de éxito en los negocios, trajera como resultado la enajenación, gravamen o embargo de la casa y muebles destinados al hogar, ya pertenezcan a ambos cónyuges o a uno solo de ellos…”

“Que por lo que se refiere al divorcio, sólo tendrá que añadirse a los considerandos de la ley respectiva que, a fin de que ésta no sirva para eludir las disposiciones legales de los diversos Estados de la República, o de algún país extranjero, se ha prevenido que no se podrá promover divorcio ante los Jueces del Distrito y Territorios Federales, si los que lo solicitan no tienen cuando menos un año de domiciliados en la jurisdicción del juez correspondiente.”

“Que, con relación a la emancipación, debe tenerse en cuenta que, si en muchos casos es conveniente y aun necesario conceder cierta libertad de acción al menor, es absurdo, después de concedida, estarlo sujetando a cada momento a tutelas interinas y especiales para determinados casos, y como al mismo tiempo sería imprudente concederle todo género de libertades por lo que se refiere a los bienes y a su capacidad para comparecer en juicio, pues en el caso típico de emancipación, que es la que se produce como consecuencia del matrimonio del menor, el nuevo estado que éste adquiere hace indispensable que se le conceda libertad en cuanto a su persona; …”

Como podemos observar se elimina el acto de que quien ejerce la patria potestad, mediante escritura se otorgue la emancipación.

“Que se ha dejado subsistente para la mayor edad el mismo número de años establecido por el Código Civil, por no haber motivo alguno que haga necesario el cambio, …”

“Que los razonamientos anteriores demuestran la conveniencia, necesidad y urgencia de las reformas susodichas, y que por tanto, no debe esperarse para su implantación la completa reforma del Código Civil, tarea que sería muy laboriosa y dilatada, sino legislarse cuanto antes sobre las relaciones de familia y demás similares, a fin de ponerlas a la altura que les corresponde.”

“Por las consideraciones expuestas, y he tenido a bien decretar la siguiente:”

“LEY SOBRE RELACIONES FAMILIARES”

El Capítulo I, relativo a las formalidades para celebrar el Contrato de matrimonio.

El Artículo 1 señala que las personas que pretendan contraer matrimonio, deberán presentarse personalmente o por medio de apoderado, ante el Juez del Estado Civil, exhibiendo un escrito que contenga los datos personales de los cónyuges, el nombre de los padres de éstos, que no tenían impedimento para casarse y que es su voluntad unirse en matrimonio.

El Artículo 2o dice que el juez del estado civil a quien se presentaré una solicitud de matrimonio con los requisitos del artículo anterior procederán inmediatamente a hacer que los pretendientes, testigos y demás personas que la suscriben, ratifiquen ante él, separadamente, su contenido y determinará que se proceda a la celebración del matrimonio.

El día y hora designados para la celebración del matrimonio, deberán estar presentes ante el juez del estado civil, en el lugar que éste hubiere fijado, los contrayentes en persona o por medio de apoderado especial legítimamente constituido, más dos testigos por cada uno de los mismo pretendientes para acreditar su identidad, así como los padres o tutores de éstos si los tuvieren y quisieren concurrir a la ceremonia.(art. 3)

Acto continuo, el juez del estado civil siguiendo con el acto, preguntando después a cada uno de dichos pretendientes si es su voluntad unirse en matrimonio, y si cada uno de ellos respondiere afirmativamente, los declarará unidos en nombre de la ley y de la sociedad.

Las diligencias que preceden a la celebración del matrimonio se marcarán con el número de acta y se unirán al apéndice que corresponda.

La celebración del matrimonio se hará público en el día, hora y lugar señalados al efecto. (Art.4)

En el acta de matrimonio, además de las formalidades que expresamente exige el artículo 3o deberán hacerse constar, los nombres, apellidos, edad, profesiones, domicilios y lugar del nacimiento de los contrayentes; si estos son mayores o menores de edad; la declaración de los pretendientes de ser su voluntad unirse en
matrimonio, tomándose y entregándose mutuamente por marido y mujer y la de haber quedado unidos, que hará el juez en nombre de la sociedad. (art. 5)

El juez del estado civil que autorice un matrimonio teniendo conocimiento, de que hay impedimento legal o de que se ha presentado alguna denuncia, será castigado con una pena que no bajará de dos ni excederá de seis años de prisión. (art.10)

La copia certificada del acta, hará prueba plena de que se ha celebrado el matrimonio legitimo el que surtirá todos sus efectos legales entre tanto no se disuelva por muerte de uno de los contrayentes o se declare por sentencia ejecutoria que el acto a que se refiere dicha acta es nulo o ha quedado sin efecto por causa de divorcio.(art.12)

Capítulo II

Del Matrimonio y de los Requisitos Necesarios para Contraerlo.

Artículo 13.- El matrimonio es un contrato civil entre un solo hombre y una sola mujer, que se unen con vínculo disoluble para perpetuar su especie y ayudarse a llevar el peso de la vida.

El matrimonio debe celebrarse ante los funcionarios que establece la ley y con todas las formalidades que ella exige.(art.15)

Entre otros son impedimentos para celebrar el contrato de matrimonio la falta de edad requerida por la ley, cuando no haya sida dispensada. (art. 17 FI)

CAPITULO IV

DE LOS DERECHOS Y OBLIGACIONES QUE

NACEN DEL MATRIMONIO

El Artículo 45 dice que el marido y la mujer tendrán plena capacidad, siendo mayores de edad, para administrar sus bienes propios, disponer de ellos y ejercer todas las acciones que les competan, sin que al efecto necesite el esposo el consentimiento de la esposa, ni ésta, de la autorización o licencia de aquél.

La mujer puede, igualmente, sin necesidad de la licencia marital, celebrar toda clase de contratos con relación a sus bienes. (art. 47)

Capítulo VI

Del Divorcio

La Ley establece ahora que el divorcio disuelve el vínculo del matrimonio y deja a los cónyuges en aptitud de contraer otro. (art. 75)

Son causas de divorcio, en términos del artículo 76, entre otros supuestos:

XII.- El mutuo consentimiento.

Cuando ambos consortes convengan en divorciarse, (art. 80) en cuanto al lecho y habitación, no podrán verificarlo sino ocurriendo por escrito al juez y en los términos que expresan los artículos siguientes: en caso contrario, aunque vivan separados se tendrán como unidos para todos los efectos legales del matrimonio.

Los cónyuges que pidan de conformidad su divorcio deberán acompañar en todo caso a su demanda un convenio que arregle la situación de los hijos y la manera de liquidar sus relaciones en cuanto a bienes. (Art. 81)

Como podemos apreciar se suprime exhibir la escritura donde se haga constar el convenio, Como estaba regulado en los Códigos de 1870 y 1884, por lo que en nuestra propuestas serán en el sentido que el convenio, se otorgue nuevamente ante Notario.

El divorcio por mutuo consentimiento no puede pedirse sino pasado un año de la celebración del matrimonio. (art. 82)

Después de celebradas las 3 juntas de aveniencia los cónyuges se mantuvieren firmes en el propósito de divorciarse, el juez aprobará el arreglo con las modificaciones que crea oportunas oyendo al efecto la del ministerio público y cuidando que no se violen los derechos de los hijos o de terceras personas. (art. 83)

Si el procedimiento de divorcio por mutuo consentimiento quedare en suspenso por más de seis meses, (art. 85) no podrá reanudarse sino volviendo a efectuarse las publicaciones en las tablas de avisos de la oficina del juez del estado civil y las juntas de que se habla la propia Ley.

Los cónyuges que hayan solicitado el divorcio por mutuo consentimiento, podrán reunirse de común acuerdo en cualquier tiempo; pero en este caso no podrán volver a solicitar su divorcio en la misma forma, sino pasado un año desde su reconciliación.(art. 86)

No se podrá pedir divorcio voluntario ni entablar demanda de divorcio ante un juez de primera instancia del Distrito Federal o de un Territorio, sino cuando los cónyuges tengan su domicilio en la jurisdicción de dicho juez por lo menos un año antes de la fecha de la misma demanda. (art. 106)

CAPITULO XVIII

DEL CONTRATO DE MATRIMONIO CON RELACION

A LOS BIENES DE LOS CONSORTES

En relación a la propiedad y administración de los bienes, los cónyuges al celebrar el matrimonio las conservaran cuando fueren de su propiedad y, por consiguiente, todos los frutos y accesiones de dichos bienes no serán comunes, sino del dominio exclusivo de la persona a quien aquéllos correspondan. (art. 270)

En términos del Artículo 274 el marido puede conceder a la mujer en los productos que obtuviere por su trabajo o con sus bienes, una representación mayor que la que la mujer le conceda en los suyos; también puede conceder a la mujer una parte de los productos de su trabajo, profesión, comercio o industria o de sus bienes, aunque la mujer no preste ningún trabajo, ni ejerza alguna profesión, comercio o industria, o no tenga bienes propios.

Los pactos anteriores, solo surtirán efectos con relación a y tercero, siempre que consten en escritura pública debidamente registrada, si se tratare de bienes raíces y que no comprendan más de la mitad de los frutos o productos. (art. 275)

CAPITULO XXXV

DE LA EMANCIPACION

El matrimonio del menor produce de derecho la emancipación de éste, el que no volverá a recaer en la patria potestad, aunque el matrimonio se disuelva por muerte o divorcio. La emancipación sólo sufrirá efecto respecto de la persona del menor; pero no respecto de sus bienes, los que continuarán en la administración del que o de ellos que ejercen la patria potestad o del tutor en su caso. El menor emancipado seguirá representado en juicio por el que ejerza la patria potestad o tutor, hasta que llegue a la mayor edad. (arts. 475 y 476)

Como podemos observar se elimina el supuesto que la emancipación se otorgue mediante escritura pública y sólo se da por virtud del matrimonio del menor.

CAPITULO XXXVI

DE LA MAYOR EDAD

La mayor edad es a los 21 años cumplidos. (art. 478)

Esta ley contiene un ultimo apartado :

“Disposiciones Varias”

De los cuales nos interesa señalar los artículos 3, 4, 5, 6, y 7.

Artículo 3.- Las disposiciones de esta ley serán aplicables a los matrimonios celebrados con anterioridad y actualmente en vigor.

Artículo 4.- La sociedad legal en los casos en que el matrimonio se haya celebrado bajo ese régimen se liquidarán en los términos legales, si alguno de los consortes lo solicitare; de lo contrario continuará dicha sociedad como simple comunidad regida por las disposiciones de esta ley.

Artículo 5.- La separación de bienes en los casos en que el matrimonio se haya contraído bajo ese régimen continuará regida por sus estipulaciones en todo lo que no pugne con las prescripciones de esta ley.

Artículo 6.- En el caso de que haya dote, está continuará hasta la disolución del matrimonio del matrimonio regida por las disposiciones de la ley que hasta hoy ha estado vigente y a las estipulaciones del contrato en que se constituyó a no ser que los interesados de común acuerdo quisieran ponerle término.

Artículo 7.- Las demandas de divorcio que estén actualmente pendientes, podrán ser aceptadas por los demandados para el efecto de dejar solo el vínculo y proceder a la liquidación de los bienes comunes. Continuando el juicio únicamente para resolver a cargo de quién deben quedar los hijos menores y lo relativo a alimentos.

Respecto a esta Ley Don Eduardo Pallares en su obra “Ley sobre Relaciones Familiares, comentada y concordada con el Código Civil vigente y leyes extranjeras”, señaló:

La nueva Ley sobre Relaciones Familiares es profundamente revolucionaria, silenciosa y sordamente destructora del núcleo familiar. Sacude el edificio social en sus cimientos.

Continúa señalando que sólo son comparables a esta ley por su importancia política y social, los artículos 3o y 123 de la Constitución.


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