LIBRO SEGUNDO

 

TITULO SEGUNDO

De la propiedad

 

415. La propiedad es el derecho de gozar y disponer de las cosas del modo mas absoluto, con tal que no se haga de ellas un uso prohibido por las leyes o por los reglamentos.

 

416. Ninguno puede ser obligado a ceder su propiedad, si no es por causa de utilidad pública, y mediante una justa y previa indemnisación.

 

417. La propiedad de una cosa, mueble o inmueble, da derecho sobre todo lo que produce y sobre todo lo que se le une por agregación, bien sea natural, bien sea artificialmente. Este se llama derecho de acreser.

 

418. Los frutos naturales o industriales de la tierra, los frutos civiles, la multiplicación de los animales, pertenecen al propietario por derecho de acreser.

 

419. Los frutos producidos por la cosa pertenecen al propietario con la carga de pagar los gastos de las labores, trabajos y semillas hechos por tercera persona.

 

420. El simple poseedor solamente hace suyos los frutos en el caso que posea de buena fe; si es poseedor de mala fe está obligado a volver los frutos con la cosa al propietario que la reclama.

 

421. El poseedor es de buena fe, cuando posee como propietario, en virtud de un título que trasmite la propiedad, y del cual título ignora los vicios.

 

Deja de ser poseedor de buena fe desde el momento en que estos vicios le sean conocidos. Y 

 

422. Todo lo que se une y se incorpora a la cosa, pertenece al propietario según las reglas que se establecen a continuación.

 

423. La propiedad del suelo lleva consigo la propiedad de abajo y encima.

 

El propietario puede hacer sobre el suelo todas las plantaciones y construcciones que tenga por convenientes, salvas las ecepciones establecidas en el titulo de servidumbres.

 

Tambien puede hacer debajo de todas las construcciones y escabaciones que quiera, y sacar de estas escabaciones todos los productos que puedan suministrar, salvas las modificaciones que resulten de las leyes y reglamentos de las minas y de policía

 

424. Todas las construcciones, plantaciones y obras sobre un terreno, o debajo de él, se presumen hechas por el propietario a sus espensas, y pertenecerle en propiedad, si no se prueban lo contrario, sin perjuicio de la propiedad que un tercero haya adquirido o adquiera por prescripción, ya de un subterráneo bajo el edificio de otro, ya de cualquiera otra parte del edificio.

 

425. El propietario del suelo que ha hecho construcciones, plantaciones y obras con materiales que no le pertenecen, debe pagar su valor. También puede ser condenado a daños e intereces si hay lugar, pero el propietario de los materiales no tiene derecho para quitarlos. 

 

426. Cuando las plantaciones, construcciones, y obras han sido hechas por un tercero y con materiales suyos sin consentimiento del propietario de la heredad, éste tiene derecho, o de retenerlos o de obligar a este tercero a quitarlos.

 

Si el propietario de las tierras pide la supresión de las plantaciones, y construcciones, esta debe ser a espensas del que las hizo, sin derecho a alguna indemnisación; también puede ser condenado a daños e intereses, si hay lugar, por el perjuicio que puede haber resultado al propietario del suelo.

 

Si el propietario prefiere conservar estas plantaciones y construcciones, debe indemnizar al que las hizo del valor de los materiales, y del precio del trabajo sin consideración al mayor o menor aumento del valor que la heredad ha podido recibir. No obstante si las plantaciones, construcciones y obras han sido hechas por un tercero despojado jurídicamente, que no haya sido condenado a la restitución de los frutos, atendida su buena fe, el propietario no podrá pedir la supresión de dichas obras, plantaciones y construcciones; pero el tendrá la elección, o de pagar el valor de los materiales, y el precio del trabajo invertido en la obra, o de pagar una suma igual al valor que ha tenido de aumento la finca.

 

427. Los terrenos y acrecentamientos que se forman sucesiva e imperceptiblemente en las riveras de un río o de un arroyo, se llaman aluvión.

 

428. La aluvión aprovechan al propietario de la rivera contigua, con la obligación de dejar el paso de a pie o camino conforme a los reglamentos.

 

429. Lo mismo sucede con la rivera o terreno que se descubre, cuando las aguas de un rio se retiran insensiblemente de una de sus márgenes inclinándose acia a la otra: la rivera descubierta pertenece al propietario por el derecho de aluvión, sin que el dueño de la rivera puesta pueda reclamar el terreno que ha perdido.

 

430. La aluvión no tiene lugar respecto de los lagos y estanques, cuyo propietario conserva siempre el terreno que la agua cubre cuando esta a la altura del desague del estanque, aunque el volumen del agua disminuya.

 

431. Recíprocamente el propietario del estanque no adquiere derecho alguno sobre las tierras que sus aguas puedan cubrir en las cresientes estraordinarias. 

 

432. Si un río grande o pequeño, quitare por una avenida repentina una parte considerable y que puede ser reconocida de un campo contiguo de la rivera, y la lleva acia a la rivera opuesta, el propietario de la parte substraída puede reclamar su propiedad, pero debe poner su demanda dentro del primer año: pasado este tiempo no será admisible, a menos que el propietario de la tierra a la cual fue unida la parte substraída, no hubiere tomado poseción de esta.

 

433. Las islas, islotes, terrenos que se forman en la madre de los ríos navegables pertenecen al estado, si no hay título o prescripción contraria.

 

434. Las islas y terrenos que se forman en los ríos no navegables pertenecen a los propietarios de la rivera de aquel lado en que la isla ha sido formada.  Si la isla no se ha formado en un solo lado, pertenece a los propietarios de las dos riveras, y la línea que se supone trasada en medio del río dividirá estas dos propiedades.

 

435. Si un rio formando un brazo nuevo cortare o abrasare el campo contiguo e hiciere de el una isla, el propietario de dicho campo conserva su propiedad aun  cuando la isla haya sido formada por un rio navegable.

 

436. Si un rio navegable o no, tomare nuevo curso abandonando su antigua madre, los propietarios de las tierras nuevamente ocupadas adquieren a titulo de indemnisación la antigua madre abandonada, cada uno en la porción del terreno que se le ha quitado

 

437. Las palomas, conejos, peces que pasan a otro palomar, madriguera o estanque, pertenecen al propietario de estos objetos con tal que no hayan sido atraídos por fraude o artificio. 

 

438. El derecho de acreser cuando tiene por objeto dos cosas muebles pertenecientes a dos distintos dueños, está subordinado enteramente a los principios de la equidad natural.

 

Las reglas siguientes servirán de ejemplo al juez para determinar en los casos no previstos según las circunstancias particulares.

 

439. Cuándo dos cosas pertenecientes a diferentes dueños se han unido de modo que forman un solo todo, pero que sin embargo son separables de suerte que la una puede subsistir sin la otra, el todo pertenece al dueño de la cosa que forma la parte principal, con la obligación de pagar el valor de la cosa que ha sido unida.

 

440. Se reputa por parte principal aquella a la cual la otra ha sido unida para el uso, adorno o complemento de la primera.

 

441. No obstante, cuando la cosa unida es mucho más preciosa que la cosa principal; y cuando aquella ha sido empleada sin saberlo el propietario, éste puede pedir que la cosa unidad sea separada para que le sea devuelta, aún cuándo pueda resultar de la separación algún deterioro de la cosa a la que había sido unida.

 

442. Si de las dos cosas unidas para formar un solo todo, la una no puede ser considerada, como la accesoria de la otra, aquella se reputa principal que tuviere mayor valor o mayor volumen, si los valores son con poca diferencia iguales.

 

443. Si un artesano u otra persona ha empleado una materia que no le pertenece para formar una cosa de una nueva especie, sea que la materia pueda o no tomar su primera forma, el que era propietario de ella, tiene el derecho de reclamar la cosa que ha sido formada satisfaciendo el precio del trabajo.

 

444. No obstante, si el trabajo fuere de tal manera importante que ecsediese en mucho el valor de la materia empleada, la industria sería entonces reputada la parte principal, y el artífice tendría el derecho de retener la cosa trabajada, satisfaciendo el precio de la materia al propietario.

 

445. Cuándo una persona ha empleado en la parte la materia que le pertenecía, y en parte la que no le pertenecía para formar una cosa de una especie nueva, sin que la una ni la otra de las dos materias haya sido enteramente destruida; pero de modo que no puedan separarse sin inconveniente, la cosa es común a los dos propietarios en razón, en cuanto al uno de la materia que le pertenecía, en cuanto al otro, en razón compuesta de la materia que le pertenecía, y del precio de su trabajo.

 

446. Cuándo una cosa ha sido formada por la mescla de muchas materias pertenecientes a diferentes propietarios; pero de las cuales ninguna pueda reputarse, como la materia principal, si las materias pueden ser separadas, aquel que haya ignorado la mezcla puede pedir la división.

 

Si las materias no pueden ser separadas sin inconveniente, los dueños de ellas adquieren en común la propiedad en proporción de la cantidad, de la cualidad, y del valor de las materias pertenecientes a cada uno de ellos.

 

447. Si la materia perteneciente a uno de los propietarios, fuese muy superior a la otra por la cantidad y el precio, en este caso el propietario de la materia superior en valor podría reclamar la cosa provenida de la mescla, pagando a la otra el valor de su materia.

 

448. Cuando la cosa queda común entre los propietarios de las materias de que ha sido formada, debe ser vendida en pública almoneda para utilidad común, prefiriendose por el tanto a dichos propietarios.

 

449. En todos los casos en que el propietario cuya materia ha sido empleada sin su consentimiento, para formar una cosa de otra especie, puede reclamar la propiedad de esta cosa, él tiene la elección de pedir la restitución de su materia en la misma naturaleza, cantidad, peso, medida y bondad o su valor.

 

450. Aquellos que emplearen materias pertenecientes a otros y sin su consentimiento, podrían ser condenados a daños e intereses, si hubiere lugar, sin perjuicio de la acción criminal que pueda intentarse contra ellos.

 

451. Si el animal que pertenece a uno, es fecundado por otro de distinta especie y propiedad, el fruto que resulte, corresponde al propietario de la hembra.

 

Éste deberá satisfacer al dueño del macho la cantidad convenida, si la fecundación se ha hecho con el consentimiento de ambos propietarios. 

 

En el caso de que la fecundación se haya hecho sin consentimiento del dueño del macho, el propietario de la hembra debe pagarle la tercera parte del valor del fruto que tenga, cuando este haya cumplido un año.

 

 


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